martes, 24 de septiembre de 2013

¿Quiénes son tus amigos?

          ¡Vaya pregunta más tonta! Solo tengo que recordar mis compañeros de colegio, de juventud, todos los que tengo en Facebook, Twitter, You Tube, etc. ¡muchísimos! Pero; ¿son de verdad todos esos tu amigos? -Ya te hace pensar y, sueles decir: bueno, al menos me relaciono con ellos habitualmente. Recuerdo a propósito de esto, lo que Pío Baroja  decía: “Sólo los tontos tienen muchos amigos” ¡Cuantos presumimos de esas amistades, que cultivamos como amistades férreas, hasta que un día descubrimos que muchas de ellas no se atienen al verdadero concepto de amistad!
            La verdadera amistad es como la fosforescencia: “resplandece mejor cuando todo ha oscurecido” Muchas veces me pregunto, ¿qué tipo de amigos son aquellos que aparecieron esporádicamente a través de cualquier tipo de Redes Sociales, a la cual me refiero en el principio de este artículo?
            Son amigos verdaderos aquellos cuya amistad fueron puestas a prueba, enganchándolos a tu alma con ganchos de acero. Aunque normalmente, la amistad se va forjando con las pequeñas desgracias y alegrías de la vida misma, mientras el lazo se hace cada vez más indestructible.
            Constatar que se tiene un verdadero amigo suele ser, por tanto, el final de un proceso gradual a través del tiempo. A lo largo de nuestra existencia topamos con decenas de amistades en potencia solo por el hecho que casi diariamente nos comentamos acontecimientos banales y sin importancia. Solo acabaremos tratándolos superficialmente, o al menos no con la profundidad necesaria. Otros se convertirán en unos  diálogos, que durarán un tiempo, pero nunca cristalizarán nada duradero.
            Así nos preguntamos: ¿hemos seleccionado a nuestro círculo más íntimo deliberadamente, a conciencia? En  muchos casos nos damos cuenta al descubrir que el motivo principal por el que unos han acabado fuera y otros dentro tienen que ver con la coincidencia y la casualidad.
            No es frecuente que aparezca ese amigo, que reconoce la llamada “gran amistad” y que está formado, no necesariamente a través de las mieles del amor. Es sencillamente esa persona que jamás se olvida de ti a través de cualquiera fecha importante. Suele ser persona silenciosa, respetuosa, correcta y escueta en sus comunicados, (con tal de no molestar), pero que nunca se olvida,
            Siempre está ahí, solo para recordarte, que jamás se olvidará de ti, por mucho que tú le ignores. Debo decir que no es frecuente, pero afortunadamente existe.
            A estos casos nos podríamos preguntar: ¿por qué no hablar con ellos? Todo es debido a la doble personalidad. Posiblemente en uno de mis artículos titulado “Alteración en la personalidad”  por el cual en ese caso se establece la imposibilidad de realizar ciertas acciones debido a que ese “desdoblamiento de personalidad” te lo impide.
            A todo se acostumbre uno, y nos parece normal, pero posiblemente llegará un día en que no aparezca ese escueto comunicado; es entonces cuando lo echarás de menos con preocupación, preguntándote: ¿qué le habrá pasado? Pues la respuesta es muy sencilla. Ese amigo hace uno días acaba de morir. Es entonces cuando llegará a nuestra mente y sobre todo en nuestra conciencia, en forma de epitafio que diría: “Me parece que porté mal con él” “No se merecía ese desprecio”

Meditación: La mejor manera de valorar una amistad, es saber que mañana la podrás perder.

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