miércoles, 24 de julio de 2013

¿Te dieron algunas vez las gracias?

           Agradecer con palabras sinceras la ayuda y los cuidados que nos prodigan los demás revisten nuestras relaciones de autenticidad y prodiga un verdadero afecto. Para mostrar a los demás nuestra gratitud, los pequeños detalles son mucho más eficaces las palabras, y mucho más indicados para transmitir nuestros sentimientos. El reto es; ¿cómo podemos mostrarles que ocupan un pequeño espacio en nuestro corazón y en nuestros pensamientos?
            Más que la acción de decir “gracias” de forma automática o por educación, por cortesía o porque es lo que nos dijeron de pequeño, que es lo que hay que decir; es una actitud de sentimiento creado por una decisión consciente de dar las gracias por todo cuanto ocurre en tu vida.
            Este reconocimiento debe ser auténtico. Unas veces nos ayudarán las palabras, otras los gestos o los detalles. Lo que importa es que se reciba de corazón. Es cierto que a veces no podemos dar las gracias personalmente a todo el mundo, pero asegurémonos de que sí las damos a aquellos que han sido especiales con nosotros.
            Vivir agradecido para nosotros significa también dar gracias cuando se olvidaron de ti, cuando una relación termina, cuando alguien se va de tu vida o cuando la enfermedad llega. Cuando lo “aparentemente malo” ocurre, quizás nos preguntemos; ¿por qué no dar las gracias en esos momentos de dolor? Creemos que es una forma de sanar las heridas, de buscar significado más allá de lo establecido o de valorar lo que uno tuvo o quiere volver a tener en nuestra vida, al no resistirse a las cosas, de abrir la mente y el corazón a la comprensión.
            Como decía al principio desde pequeño se nos enseñaron a dar las gracias y es así como todos, en nuestra experiencia de adultos, tenemos este hecho integrado en nuestra vida cotidiana de forma casi mecánica, sin ningún cuestionamiento, como parte del lenguaje universal y como señal de cortesía y buena educación.
            El poder de dar las gracias tiene un valor indescriptible e inconmensurable y puede hacer verdaderos milagros en cada uno de nosotros. Esto nos hace capaces de integrarnos sinceramente esta palabra con regularidad, internamente, llegando al punto de agradecer por todo, incluso por las dificultades a las que nos veamos enfrentados, es sin duda, uno de los mayores logros que podamos tener como seres humanos.
            A veces se nos olvida dar las gracias a quienes tenemos cerca, aunque en ocasiones no están cerca, pero nos unió una gran amistad,  Puede parecer sorprendente e insólito que pase el tiempo y una cosa tan sencilla y humilde pueda carecer de un simple agradecimiento. Realmente es incomprensible. ¡Pero así es!
            Me cuesta tanto pensar que existan personas que se niegan a decir “gracias” cuando con ellas se tenga una pequeña atención. ¡¡Pues, desgraciadamente existen!!        
            “Gracias” es una bonita palabra que puede abrir numerosas puertas, sobre todo la de nuestra paz interior. Pues; ¿por qué privar a nedie de los beneficios de esa gratitud?

Meditación: Aquel que no agradece una pequeña atención, nunca agradecerá nada.

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