domingo, 30 de octubre de 2011

La falta de proyecto.

          La falta de proyecto    es un estado emocional de insatisfacción  dentro de una existencia que, durante esos momentos, se percibe como insulsa, vacía, sin sentido, etc.            Con la llegada del aburrimiento se tiene la impresión de que el gozo y las experiencias positivas de la vida han quedado detenidas.
            Debemos aspirar a recuperar ese gozo, esa capacidad de experimentar sensaciones agradables o interesantes; sin embargo, durante el aburrimiento la persona que lo padece no está dispuesta a iniciar actividad alguna que pueda acabar con ese estado, bien porque está disminuida su capacidad de actuación, o bien, porque se cree que ninguna actividad a su alcance puede cambiar su situación.
            Todos nos hemos aburrido en algún momento de nuestra vida, y por tanto, se puede decir que se trata de una experiencia normal dentro del contexto general de la vida humana. La falta de proyectos cara al futuro, no tener una actividad profesional satisfactoria, relaciones humanas pobres y escasas, junto con más factores de todo tipo hacen que favorezcan la aparición del aburrimiento, que puede llegar a hacerse crónico.
            ¿Cómo podemos combatir esta falta de proyecto? El problema suele estar, como dije al principio, en una proposición más o menos seria para comenzar una actividad que rompa con ese peculiar estado emocional.
            Esto se puede solucionar con una buena planificación, que nos asegure una ocupación durante la mayor parte de las horas del día, procurando que éstas sean satisfactorias  y que evite ese “estar cansado de no hacer nada”. Algunos psicólogos coinciden en afirmar que una de las razones que mueven a los jóvenes a entrar en el mundo de la droga y el alcoholismo es precisamente el aburrimiento. Igualmente pasa con los niños: precisamente el aburrimiento es lo que los induce a cometer travesuras (lo que coloquialmente se llama "portarse mal").

Meditación: Las oportunidades son puertas que no se habren solas.

2 comentarios:

  1. Me decía mi abuela: -si estás aburrida, mete los pies en agua-
    No sé en qué momento se me iba a quitar el aburrimiento con los pies como garbanzos remojados, pero procuraba encontrar un entretenimiento rápido ante tan húmeda perspectiva.
    Hoy, que no cumpliré más los cincuenta, encuentro entretenimiento en casi todo. Creo que es cuestión de propósitos.

    Saludos

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  2. A veces el aburrimiento me parece una gran opción, el espacio detenido sobre un tiempo que se arrastra, quizás la ocasión de pensar en el camino elegido.

    Un saludo

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