lunes, 21 de marzo de 2016

¿Por qué lo dejaste a media?

            Sí, me refiero a la lectura de un libro. Me explicaré: cuando leemos un libro, el autor nos deja parte de su vida. Posiblemente te consideres un consumado lector o quizás hayas leído poco, pero seguro que alguno habrás leído. Ese libro que ilustra este artículo, te invita a que lo consideres como “la metáfora de una vida” ante la cual el autor te hizo sentir emociones llenas de alegrías. ¿Porque no? Te hizo recordar momentos que jamás podrás borrar ya de tú subconsciente.
            ¿Cuánto tiempo hace que lo dejaste? ¡Mucho tiempo verdad! ¡Quizás años! ¿Por qué no retomarlo de nuevo? A veces queremos encontrar mil razones, para no emocionarnos con aquellas palabras que siempre estarán en lo que ya has leído. Es una verdadera pena dejarlo así y quedar en la incertidumbre de no desear conocer lo que contiene aquello que aún te queda por leer.
             Parte de lo que su autor escribe son emociones vividas y muchas veces, sin poderlo evitar surgen lágrimas. Sí, lágrimas de alegría, ¿pero cuántas veces son lágrimas de dolor? de ese dolor que en la primera parte del libro relataron momentos que jamás  ya no puedes eludir de tu mente; pero piensas que esas lágrimas quedaron marcas con  cicatrices que jamás la podrás borrar. Así cuando escribimos nos parece que por mucho que lo intentemos no somos capaces de llegar al nivel deseado para hacer sentir al lector aquello que de forma imperativa pudo ser real o imaginario, sólo  intentamos que su lectura no deba quedar interrumpida, sin saber cuándo la intentarás retomar.     
             Algo te interesó, cuando después de haber leído parte de ese “hipotético libro”; no dejaste el clásico separador que nos suelen dar en la Feria del Libro, ni una estampita milagrosa, ni doblaste una punta de sus hojas. Acto que nunca deberíamos hacer con un libro, puesto que sería una tremenda falta de respeto hacia el autor. Piensas siempre que ese “libro” es parte de la vida del que lo narró y tú voluntariamente quisiste interesarte por él. ¡No lo maltrates! De todas formas; ¡Gracias por haber puesto una flor! Aunque es posible que después de tanto tiempo esa flor esté marchita, pero siempre y, en cualquier momento puede ser restituida por otra “bella flor” para que de esa manera, puedas continuar esa lectura que tanto te impresionó, puesto que leíste casi medio libro, o dicho de otra forma, supiste “media vida” del autor. Piensas que si lo dejas para siempre de esa manera, jamás podrás conocer la verdadera identidad de su autor.   
            A veces es maravilloso tener un libro entre las manos, piensa que cada hoja de ese libro, puede ser un mensaje que el autor te desea comunicar. ¡No lo dejes a media! Si de momento no pudiste asimilar su contenido, tómate un tiempo, pero por favor: ¡No tanto! ¡No lo dejes! Piensas que parte de sus sentimientos, los dejaste en ese libro.
            Esas páginas que aún te quedan por leer, pueden contener  una profunda realidad y la palabra escrita hace que supere tu empatía con el resto de la gente, y de esa manera “ablandará tú corazón”. Todo es debido a que el autor deseó transmitirte esa confianza, o es posible que su léxico no fuera lo suficientemente explícito, por lo cual lo abandonaste. ¡Sólo si continúas su lectura, comprenderás muchas cosas que pudiera ser que nunca llegaste a entender!
            Piensas siempre que cuando te comprometes a leer un libro, es un compromiso que te unen lazos de amistad con el autor. Ahora te vuelvo a decir: ¿por qué lo dejaste a medias? ¡Se valiente y retómalo de nuevo! ¡No te arrepentirás!

 
 
Meditación: Toda nuestra vida está en el relato de un “libro”, si lo empezaste no lo dejes a medias.

sábado, 19 de marzo de 2016

¿Enconstraste algo de valor?

             A veces me sucede; pongo un título y no sé cómo comenzar a desarrollarlo. Sólo necesito unos compases de música ambiental. Sin ella no sé qué sería de mi vida. Para todo la necesito. La música actúa en mi subconsciente, quedándome atrapado en una especie de mensaje que me hace llegar a momentos verdaderamente insospechados.  Ella hace que “pase” por mi vida, haciendo reconstruir, trozos, episodios, épocas, o quizás pequeños momentos, que merecen la pena destacar. Y francamente no encuentro otra manera de escribir. Sí, es la única forma de apreciarlos de nuevo, haciendo que sólo por el mero hecho de escribirlos, ya lo estoy viviendo de nuevo.
             Si al escucharla sentimos evocar algún sentimiento, te aseguro que merece la pena recordar si encontramos algo de valor en nuestra vida. Sin darnos cuenta, esa melodía va calando en nuestro interior, creándonos una atmósfera de sosiego, otras de desesperanza, otras, por qué no decirlo, de momentos de lágrimas, al sentirnos entristecido de forma que se apodera de nuestro ser, una angustia difícil de explicar. Sólo esa continua melodía, tiene el poder de apagar esas frustraciones que aparecieron en mi vida, y que sólo pueden ser conjuradas por el sencillo arrullo de esa música que siempre hace que me sienta vivir en paz.     
             A pesar de todo, no hace mucho tiempo escribí algo sobre nuestro pasado. Es decir; nunca deberíamos olvidarlo, ya que “ese pasado” no es ni más ni menos que nuestra propia vida. ¡No lo olvidemos nunca! Nuestra vida, decimos “es corta” y vemos que el tiempo se nos acaba, pero si meditamos detenidamente, también observamos, que hemos tenido mucho tiempo para haber realizado algo más, ¡Pero no quisimos! ¿Por qué? Volviendo al título del artículo: ¿Encontraste algo de valor? Sí, me refiero al transcurso del tiempo de nuestra vida. ¡Yo diría que sí! Alguna cosa, algún objeto, algunas palabras o posiblemente alguna persona. Y pregunto: si algo tenía que te interesaba, ¿por qué lo desechaste. Por insignificante, por desprecio, por rencor, por miedo, o quizás por  propio orgullo personal. ¡Vaya Ud. a saber! Lo cierto es, que todos necesitamos siempre de alguien, por inferior que le consideremos.
              No es la primera vez que lo menciono, pero a través de mi vida, estudié Música en el Conservatorio de Cádiz. No me he dedicado profesionalmente a este tipo de actividad, sólo lo necesitaba, como un complemento personal. También en cierta ocasión creo haber citado que en un momento determinado y después de haber pasado por aquellos Estudios, encontré a personas, que sin saber nada de Música me enseñaron a comprender y entender ciertas facetas de este bello Arte, del cual desconocía por completo. Como la sinfonía necesita de sus notas, el libro de sus palabras y el mar de cada gota de agua, por pequeñas que sean, todos necesitamos aprender de “aquel” que por azar encontramos en nuestra vida. A pesar que, de todo esto hace ya muchos años, siempre estaré agradecido a lo mucho que me enseñó. Pero cuando los recursos se agotan, sólo nos queda, marcharnos con nuestros propios recuerdos e intentar olvidar aquellas palabras que nuca sirvieron para nada.
 
 Meditación: Nunca se olvida a una persona, simplemente se aprende a vivir si ella.

 

miércoles, 16 de marzo de 2016

¿Te conoces cómo eres?

           ¡Vaya; ¡si no me conozco yo, quién me va a conocer! Pero no me negarás que en alguna ocasión has pronunciado esta frase; “A veces ni yo mismo me conozco! Te has preguntado, ¿por qué reaccionas así? Será por no pensar que vivimos acelerados, o que sea posible que no nos hayamos parado a pensar que con dicha actitud hacemos daño. Vaya Ud. a saber. ¿Es tu caso?  Si es así, sólo pensando y reflexionando, puedes descubrir lo que no funciona en tu vida y procedes a cambiarlo.
         Todos conocemos, por propia experiencia, los efectos paralizadores de las preocupaciones, que nos pueden anular nuestra capacidad de concentración y la facultad de tomar decisiones. Es justo reconocer que es una forma rápida y sencilla de acabar con el “tema”. Decimos: “yo soy como soy, y eso es  lo hay” Podría preguntarte: ¿Por qué no reflexionas?, es posible que puedas mejorar tu forma de ser, y comprendas que esa no es la actitud adecuada. Si dejas pasar un problema sin resolverlo semanas y semanas, con el tiempo no tendrás un solo problema, sino muchos, y cada vez más complicado será encontrarle solución.
             Si tienes dudas: ¿por qué no te propones cambiar? Si como anteriormente me dijiste: “a veces ni yo mismo se cómo puedo actuar de esta manera” Entonces que debería hacer. ¡Cambiar! Pero… ¿qué significa cambiar? Sencillamente, cambiar ideas, sentimientos, conductas, en definitiva pensar que posees la suficiente capacidad para una nueva forma de actuar frente a la vida, y dejar de ser como eres, puesto que en tu interior perdura esa intención desde hace mucho tiempo. Para ello debes modificar esa forma de ser, la cual nunca acaba de convencerte.
           Piensas que si sólo te relacionas con personas que te alaben, y te digan que todo está bien, jamás te darás cuenta que esa forma tuya no es la idónea para mejorar tu forma de ser. Muchos intentan cambiar fantaseando de forma radical, tampoco es la forma. Vivimos en un mundo adicto a la distracción. Desgraciadamente son muy poco los que se conocen verdaderamente, y esto es así porque no le dedicamos tiempo a pensar si realmente deberíamos adoptar una nueva aptitud.     
            A veces enfocamos en primer plano lo negativo y olvidamos el entorno. Otras, tomamos un plano desde un punto de vista a veces desenfocado, que nos hace ver las cosas envilecidas y pobres. Otras, miramos desde abajo, lo que nos conlleva al desencanto y la decepción. En definitiva el "molde" se va construyendo desde que nacemos, y se va forjando a través del tiempo. Entonces: ¿por qué no has pensado en mejorar tu forma de ser? ¡Todo tiene solución y a cualquier edad!  Aunque si es cierto que el avance de la edad nos hace personas más rutinarias, desechando la propia capacidad de crear y modificar, experimentando nuevos forma de hacer las cosas. Pero no haciendo las cosas a nuestro propio antojo. Eso demostraría que hemos caído en una dinámica de actuar en la propia vida, de la formas que nos ha marcado y ahora nos cuesta modificar nuestro propio “yo”
            Desde luego no somos ningunos perfectos, pero si haces la intención de mejorar cada día, seguro llegarás a convencerte de que tu forma de ser ha cambiado, a la que ibas realizando. Pensemos siempre que está en nosotros mismo en cambiar, y si somos fuertes, cualquier pequeño acto de valentía, nos convertiremos en personas más felices. ¡Todos podemos cambiar! sólo hay que desearlo, proponérselo y luchar por ello. Seguramente no es instantáneo, lleva un proceso más bien largo y fastidioso, pero merece la pena

 
 Meditación: Algunos piensan que conocen a todos, cuando en realidad no se conocen a sí mismos.