lunes, 9 de febrero de 2015

Altibajos emocionales.

             La agitación a que diariamente nos somete la vida  hace que nos encontremos en determinados momentos en situaciones emocionales que nos lleva a trastornos bipolares
            Estos trastornos, también conocido como “depresión maníaca” son como una enfermedad mental que incluye episodios serios, que nos someten a cambios drásticos, como sentirnos deprimidos y sin esperanza con periodos normales entre los cambios.
            Curiosamente, frente a las exigencias sociales, el número de personas que padecen estos altibajos emocionales, no ha dejado de crecer en los últimos años. Durante el tiempo que estas personas padecen estos periodos de inestabilidad suelen mostrarse extremadamente infelices o irritables. Los cambios de humor pueden durar horas, días o meses, poniendo a veces en peligro la vida emocional con el condicionante de una merma en las funciones normales para desarrollar una vida sana.
              Los síntomas depresivos a que son sometidos, hacen descender su estado emocional a un “infierno” en el que se sienten aislados porque su padecimiento no es comprendido por el entorno en que viven. Cuando vivimos juntos a personas que padecen estos “altibajos emocionales” de alguna manera también nos afectan a nosotros, ya que debido a su estado nos transmiten ese estrés a que están sometidas. Por eso es muy importante que tengamos en cuenta sus necesidades buscando espacios de calma y tranquilidad. Es de vital importancia evitar discusiones absurdas cuando tratamos con persona con estos problemas, ya que pueden ocurrir grandes peleas a no ser evitadas.
              Al más mínimo incidente nunca debemos tratar de corregir a una persona con estos síntomas, ya que puede provocar una discusión a toda regla que no es necesaria ni constructiva en una relación. Hablarle con calma es fundamental, sobre todo en esos periodos de bipolaridad, evitando que se encuentren en situaciones peligrosas. Esto sólo hará que esa persona se salga de control haciendo que se rebele contra todo y con todas sus fuerzas. Puede que en determinadas situaciones sea necesario hablarle con suma paciencia a fin de sacarle de cualquier idea peligrosa.           
             Una buena forma es la de aprovechar las oscilaciones de estas personas para desarrollar entre otras cosas, su capacidad creativa, las cuales muestran una conexión íntima entre esos momentos de alteración. Estos altibajos emocionales o estados de ánimo dependen de múltiples factores, dependiendo muchas veces de la estación del año en la que estemos, otro factor muy influyente es el clima, al que muchas veces se le ha hecho responsable del carácter, y como no, pocos son los que no sufren el “síndrome del domingo por la tarde”
           Todos estos desórdenes de tipo emocionales, a veces son difíciles de controlar, pero nunca debemos desistir de ello, puesto que sus aspectos externos son muy detectables. Siempre decimos que el mundo de las emociones ha sido considerado de una forma conflictiva, puesto que son dos tipo de problemas; el conflicto del predominio y las discordancias de ellos a través de la razón. Mantengamos siempre una apariencia tranquila ante esto altibajos emocionales, no provocando temor y procurar que esas emociones nos condicionen ciertas intolerancias a las personas que lo sufren.
 
Meditación: Cuando el corazón y las emociones dominan al cerebro muy pocas decisiones se toman correctamente.

viernes, 6 de febrero de 2015

El valor del tiempo.

              El tiempo no es una medida fija ni inmutable, pues el verdadero valor del tiempo se fija con el corazón. Todos nosotros somos clientes de ese Banco que se llama Vida, y la cuenta de inversión Tiempo. En el primer instante de cada día, ese Banco nos ingresa en nuestra cuenta 86.400 segundos que podemos gastarlos solo en ese día, y todas la noches, cualquier cantidad que no hayamos invertido en algo productivo, lo tendremos que dar como pérdida y borrarlo de nuestra cuenta. No se nos permite acumular ese saldo para el día siguiente. Todas las mañanas, nuestra cuenta es reiniciada y todas las noches perdemos el saldo no aprovechado, sin poder dar marcha atrás. 
            Detenernos a saborear los minutos y llenarlos de vida, nos dará la auténtica medida y sentido del tiempo. Cuántas veces nos hacemos esta reflexión: “Me siento que durante el día he desperdiciado en acciones de las cuales no tengo conciencia de haber aprovechado bien el tiempo” Es por ello que mi  intención es hacer ver una estrategia que nos ayudará a aprovechar mejor nuestro tiempo para que podamos establecer un orden y podamos fijar nuestras prioridades sobres esas acciones que realizamos durante el día y en la semana.
            Con la organización semanal de nuestras metas prioritarias, la planificación se convierte en una función de adaptación diaria. Así, podremos dar relevancia a actividades originales y responder a acontecimientos y experiencias imprevistas de situaciones las cuales tenemos que vivir. Simplemente echando un vistazo a nuestros roles, podremos priorizar diariamente nuestras actividades, guiándonos por una especie de intuición interna, donde siempre pondremos “primero lo primero”.
           Intentemos concebir el tiempo como un recurso y no como una limitación; planificarlo y adaptarlo a nuestras necesidades es el objetivo de nuestro programa diario. Cuando la organización de nuestro propio tiempo se convierte en una actividad fluida, descubrimos como aumenta nuestra capacidad de reacción ante los imprevistos, y encontraremos el equilibrio que buscamos. Para ello hay que comprender su naturaleza, asimilarlo como algo que está de nuestro lado y al que tenemos que adaptarnos con la máxima eficacia y confianza. Cuando nuestra relación con el tiempo no es buena, somos capaces de generarnos angustias, ansiedades, estrés y muchos otros problemas de salud. Una gran parte de los estilos de cómo emplear nuestro tiempo en nuestra vida, tiene cada vez más en común, su utilización diaria.  Estos factores dan la sensación de falta de tiempo para todo lo que queremos o tenemos que hacer, vivir, disfrutar, etc. Las prisas, el llegar tarde, la aceleración, son elementos de nuestra forma de vivir. Las implicaciones que se derivan de ello a nivel de calidad de vida, son tales que creemos interesante parar y ser conscientes por unos momentos de reflexionar sobre nuestro tiempo. De cómo empleemos el tiempo depende en gran medida nuestra satisfacción, felicidad y relación con nuestro entorno. Existe una frase muy conocida que dice: “El tiempo es oro” o ¿Tienes un minuto? A las cuales respondemos: “Para mí son pocas las horas del día” Normalmente vivimos como millonarios de tiempo, aunque desgraciadamente no sabemos cuidarlo ni aprovecharlo, sin embargo, si el tiempo fuese oro, podríamos perderlo, puesto que el tiempo es vida y nunca sabremos cuanto nos queda.

Meditación: Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.

martes, 3 de febrero de 2015

Envuelto en el silencio.

           Cuando se nos detecta una grave situación en nuestra vida, los amigos ya no están y nos vemos encerrados solo exclusivamente en nuestro entorno familiar Sí, nos aislamos en lo que es una soledad personal, haciendo que las gente se nos alejen.
            Eso último les sucede a muchos. Pero debemos reconocer que la mente no es una ciencia exacta, y a veces cuesta hallar la dosis justa de medicación. Por ejemplo, la depresión es una enfermedad del alma, es como una respuesta que da nuestro cuerpo a lo que se siente por dentro. Los sentimientos nos bloquean y la tristeza inhibe nuestros pensamientos. La soledad y el silencio hacen que la acumulación de malestar nos lleve a un sufrimiento silencioso que nos corroe por dentro.
              Deberíamos esconder “etiquetas”. Si las personas a las que les va bien no se esconden, ¿por qué guardar silencio? Esto nos llevará a una visión negativa de la propia situación. El hecho de callar y el hecho de no consultar, de no recibir consejos, de no saber lo que opinan de lo que hacemos o de mis decisiones, etc., todo hace que nos traguemos el no ser asertivo con los demás, llegando a convertirse en una depresión, causada por la alteración en el procesamiento de nuestros pensamientos y por tanto la conducta se verá afectada a tal punto de no querer vivir.
             ¿Cuántas personas viven una situación de silencio por el rechazo social a que se ven sometidas? El mundo nos empuja a momentos críticos, pero en medio de toda esta situación aparecen luces en el trayecto de la vida, hombres y mujeres de fe, capaces de detenerse en el camino para escucharnos.
             A lo largo de nuestra vida y sobre todo en los momentos de dolor, solemos experimentar abandono y lejanía, parece que Dios no interviene en nuestro drama humano y a menudo surge la pregunta ¿por qué a mí? Es entonces cuando el que sufre llega incluso a reprocharle a la Providencia su abandono, y es justo cuando las fuerzas más fallan.
            ¿Cómo podemos sobreponernos? Enseguida decimos: “no lo sé, pero me sentía más a gusto así” y admitimos con una pasmosa naturalidad, que esa es una receta para afrontar esa situación. A veces la sociedad nos pone más barreras que el propio estado en que vivimos. Siempre el mayor impacto que sufre la persona es el social.
             El objetivo principal es volver a establecer lazos con la comunidad, que no se esté concentrado en casa, y siempre procurar estar dotado de las habilidades comunicativas necesarias para recuperar nuestro proyecto de vida.           
              Siempre deberíamos pensar que cuando hemos estado en una etapa tan oscura, valoremos mucho más la luz, y nos damos cuenta de que cuando estás en tu peor momento tienes más recursos de los que crees.

 Meditación: Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.”