domingo, 14 de julio de 2019

¿Por qué estamos tristes?


Verás: es algo que nos ocurre a menudo, y no encontramos la razón. Según las teorías: la tristeza es una de las emociones que acompaña al ser humano durante periodos de nuestra vida. ¡Cuántas veces la tristeza nos embarga sin saber, cómo ni cuándo! Son días de profunda apatía y desánimo que nos afecta de tal modo, complicando nuestro desarrollo diario. Todo ello, nos desespera y nos hace que caigamos en una profunda tristeza de la que es difícil salir, diciendo: “hoy estoy triste y no sé por qué”
De esta manera se entiende que la tristeza va muy de la mano de la forma en que se vive o de algunos motivos específicos que pasaron por nuestra vida. Sin embargo, este sentimiento no siempre se presenta igual, puesto que no es lo mismo estar triste que vivir una depresión. Debemos entender que la tristeza no es una estación que llega a nuestra vida y, no podemos salir de ella. Aprendamos a sentirnos de esa manera y combatirla a fin de dominarla para salir de ese estado.
Lo cierto es que, ante este estado, nuestro “yo” se debilita al sentir que nadie de los que nos rodean se percibe del esfuerzo o las circunstancias por la que estamos pasando. También es posible que nos afecte a veces el estado amoroso, puesto que las rupturas pueden llevarnos a sentirnos ante un desprecio inmerecido, pensando que nuestra presencia a nadie le importa.
En estos casos es de vital importancia, reflexionar sobre si hay algún motivo que justifique nuestro estado de ánimo, con el objetivo de identificarlo y darle solución, siendo natural muy beneficioso, pero sin llegar a convertirlo en una cadena de pensamientos negativos, con la intención de buscar soluciones, para no permanecer en ese estado.
Es cierto que estar triste no es nada agradable. La mayoría de nosotros, cuando estamos tristes, lo que queremos es dejar a un lado esas ideas negativas y pensar en algo positivo. Cuantas veces no sabemos por qué estamos tristes y de qué manera cambiar nuestros sentimientos. La tristeza es una de las emociones más frecuentes en los seres humanos y se puede desencadenar por miles de motivos. El hecho de llorar o expresar nuestros sentimientos está mal visto por buena parte de la sociedad, sin embargo, es lo que muchas veces necesitamos para sentirnos mejor.
Por tanto, deberíamos estar preparados para cuando nos aborda la tristeza, elaborar una lista de recuerdos agradables como: aquellos juegos de juventud, aquellas melodías que nos hacía soñar o incluso aquella bonita amistad que nos proporcionaba una tremenda ilusión, etc. Cualquier cosa que nos permita sentir la calidez de una emoción positiva, generando al mismo tiempo un sentimiento en nuestro corazón. Mis estimados amigos: intentemos revivir de nuevo aquellos recuerdos felices. Todo bastará para paliar nuestro estado, haciendo huir el “desgarro” de la tristeza.
No todos los días son iguales; por eso os digo; que cuando nos llega “ese día triste” y nada nos sale bien, nuestro estado de ánimo se aflige de tal manera que es muy difícil “seguir adelante”, es entonces, cuando tenemos que recordar aquellos momentos que nos ilusionaron y nos hicieron felices, aunque tengamos muchas razones para sentirnos así.

Meditación: Guarda la tristeza para ti mismo y comparte la felicidad con los demás.

lunes, 8 de julio de 2019

¡Qué nos gusta agradar!


Es cierto que nos esforzamos por ser aceptados y reconocido por los que nos rodean… Sin embargo, ¿qué sucede cuando nuestro carácter, prioridades o ideas no encajan con las de alguien? Muchas personas buscan la aprobación de su entorno con desesperación. Sin ella son incapaces de tomar decisiones, de elegir por sí mismas sin dudar y de sentirse seguras con sus elecciones. El problema es que esto destruye la propia autoestima poco a poco, además de que intentar gustar y agradar agota.
Deberíamos asumir que es mucho más rentable comprender que no podemos gustar a todo el mundo, y centrarnos siempre en las personas que sí nos entienden y nos aprecian. Así, cuando intentamos gustar y agradar a los demás lo que recibimos, en la mayoría de las ocasiones, es rechazo. Un rechazo que nos duele y que choca con la creencia de “si soy como los demás, más me querrán” Esta disonancia entre creencias, y suposiciones es la respuesta que recibimos, haciendo que nuestro pesar y sufrimiento se incremente.
Existen personas que pasan mucho tiempo dedicando muchos esfuerzos en conseguir agradar a los demás. Los intentos por dar una buena imagen, para ser aceptados, valorados y queridos por los demás, llegan a convertirse en una verdadera obsesión que, cuantas veces nos conducen hacia conductas de límites muy peligrosos. Pero, ¿por qué es tan importante agradar a los demás? No cabe duda que todo radica en sentir la necesidad extrema, casi enfermiza de ser aceptados por los demás. Todas las personas tienen necesidad de pertenecer a un grupo social y ser aceptados por el mismo.
En algunas personas, esto es innato ante sus formas de ser, y sólo unos pocos afortunados tienen la dicha de manifestarse de una forma agradable, a veces por su presencia, su forma de expresarse y a veces sólo por su forma de hablar implican todo un conjunto de cualidades, llegando a establecer una forma de irremediable atracción, las cuales no son ni más ni menos, sistemas de cortesía que generan ante los demás situaciones  agradables, proporcionando ante sus semejantes un estado de atracción y confianza. Debemos presentarnos ante los demás, de una forma natural, y sin apenas darnos cuenta nos mostramos con una percepción limpia de perjuicios, situándonos en todo momento y acompañado de una actitud liberadora; por tanto, también “eso” es un atractivo físico, el cual siempre estará a nuestro favor, Aparentar de forma sencilla, no es tan fácil como parece, debido a que siempre debemos actuar de forma natural y nunca ante una actitud fingida.
Pensemos que siempre debemos ser apreciado no por nuestro atractivo físico, sino por nuestra condición personal, por nuestra forma de ser y, sobre todo, manifestarnos con auténtica sencillez ante los demás, no perdiendo el tiempo en buscar segundas intenciones o significados en actitudes simuladas. Posiblemente, la manifestación y la forma más clara de un buen atractivo de agradar, es el más claro exponente de tu sencillez, ya que tú forma de ser, sólo la encontrarás en tu propia condición personal ante los demás.
Consideras que las comparaciones son uno de los principales enemigos de la felicidad, ya que, como se dice: “no podemos ser otra persona” y casi siempre con el agravante de que a menudo tratamos de compararnos con los de “arriba”, lo cual nos lleva a la frustración.

Meditación: Tenemos la sensación de qué si no gustamos a todo el mundo, no seremos aceptados.

martes, 2 de julio de 2019

Los presentimientos.


Todos alguna vez hemos tenido la sensación de que aquello que presentíamos y que realmente estaba sucediendo, no era normal, (es decir no entraba dentro de la lógica). Incluso a través del paso del tiempo, nos vamos convenciendo de que aquello no podía suceder o no podía ser real. A esto le llamamos corazonadas, o presentimientos. Es decir, es una forma de premonición; aunque no me estoy refiriendo a grandes acontecimientos, sino a situaciones personales que nos involucran. Son esas suposiciones que vivimos y que de alguna forma presentimos, que puedan suceder.
En general los presentimientos son el resultado de las emociones que surgen de alguna información vivida interiormente, y que posteriormente la comparamos con   recuerdos almacenados. Sentir una corazonada es agradable, pero te hace soñar; te permite ir más allá de los límites de la realidad y también, de la lógica. Incluso puedes llegar a sentirte más iluso al compás del deseo que te renueva por dentro. (En pocas palabras: te lo crees) Siempre ese deseo te conectará por dentro de una forma clara con tu felicidad y por supuesto con todo aquello que de verdad te importa. Seguir una corazonada, nos muestra una actitud de valentía e ilusión.
¡Cuántas veces nos preguntamos! ¿Podemos fiarnos de los presentimientos? ¿Podemos seguir el consejo arrebatador del corazón, sin hacerle caso al cerebro? Desgraciadamente no disponemos de recetas válidas. La intuición acierta, pero también se equivoca, aunque algunas de nuestras corazonadas son simples presentimientos sin base alguna y en algunos casos se derivan de simples procesos mentales. Las fuerzas de las corazonadas se hacen visible en algunas personas que, sin conocimiento, aciertan sistemáticamente en sus opiniones y decisiones, como si dispusieran de un detector oculto de aciertos o de un “olfato especial”.
En definitiva, los presentimientos están íntimamente relacionadas con nuestros procesos de carácter inconsciente. No solamente aprendemos de una forma consciente, sino de las diversas experiencias que nos van surgiendo a lo largo de nuestra vida e incluso ajenas, puesto que, sin darnos cuenta, van tomando buena nota. A veces no nos podemos explicar racionalmente, pero muchas veces comprobamos, a tiempo más tarde, que nuestras primeras impresiones fueron acertadas.
Decimos que hay personas con más poder de premoniciones que otras, y es cierto. Efectivamente existen personas muy observadoras poseyendo fama de tener más intuición que las personas más cerebrales. En realidad, puede ser también que existan personas que actúan más en consecuencia de lo que les dicta su intuición y otras que actúan más a través de convicciones racionales
A decir verdad, el presentimiento es un sentimiento confuso íntimamente ligado a la intuición, y que puede advertirnos del posible fracaso de una idea, o también del conocimiento de alguien en nuestra vida, no necesariamente ligados a situaciones peligrosas. Un presentimiento puede llevarnos a tomar decisiones correctas, e incluso a conocer personas muy positivas en nuestra vida.

Meditación: La vida no te pregunta si quieres ser fuerte, la vida te obliga a serlo.