
Cuando vivimos en una sociedad la cual
parece que va destinada al desastre; cuando vemos que todo a nuestro alrededor
se derrumba, cuando la negatividad ocupa nuestra vida y no encontramos salida.
Cómo es posible pensar en la felicidad como meta
Aunque
todos queremos ser felices. De eso no hay duda. Pero, ¿cómo hacer para que
brote en nuestro interior? Son muy pocas las personas que se plantean
firmemente serlo como un objetivo real en la vida. Por supuesto, no es nada
fácil. Sobre todo en estos momentos en que las palabras crisis, paro, recesión
aparecen una y otra vez en los medios de comunicación, parece extraño que, una
persona hoy por hoy, pueda ser feliz.
Aunque
a veces es cierto comprobar que, con muy poco nos conformamos. Dos son los
elementos que debemos señalar como primordiales para encontrar ese estado de
felicidad que tanto añoramos. Estos son la familia y los amigos; y es que las
relaciones sociales son los elementos fundamentales para conseguir ese estado
de bienestar.
Hay
quienes entienden que son los sentimientos lo que generan ciertos
estímulos externos, para alcanzar una determinada posición social, conseguir un
puesto de trabajo, etc. Todo vendría a ser como el resultado de sumar todos los
elementos de placer. Pero cuántas veces el objetivo no está en hallar, sino
en dejar atrás algunas cosas, puesto que
la mayoría de las veces los problemas surgen de nuestra manera de enfrentarnos
a ellos, no de los hechos en realidad.
Por
otro lado están los que la consiguen como una disponibilidad de la mente. En
mayor o en menos medida, todos sufrimos bloqueos emocionales. El simple hecho
de vivir nos lleva a experimentar situaciones que si en el día a día hacen
brotar en nosotros emociones, y si no somos capaces de gestionarlas
mentalmente, posiblemente nos conducirá a la imposibilidad de realizar un
proceso de desarrollo personal incluyendo el de ser plenamente feliz.
Todos
conocemos el que dijo que “el ser humano es él y sus circunstancias”. Pero
realmente no es así cuando se abren los ojos. Las circunstancias no hacen al
ser humano, por lo menos no en su totalidad. A estas alturas el progresivo
acercamiento del hombre hacia la felicidad, ya muchos nos hemos dado cuenta de
que lo que puede influir en nosotros no son tanto las circunstancias sino como
nosotros las vivimos y como la procesamos.
Tengamos
en cuenta que nos formamos de una realidad energética, en la que nuestras
experiencias son un reflejo de nosotros mismos. Por tanto si no te gusta cómo
eres y te aborreces, tampoco te gustarán los demás y a ellos difícilmente les
gustará tú.
Es
obvio y fácil de entender que es primordial, sentirse bien con uno mismo. Ello
te hará pensar y hablar positivamente de ti mismo, ser optimista centrándote en
las soluciones y no en los problemas que nos rodean, para sentirnos satisfechos
y celebrar lo que hacemos, con el consentimiento de que lo vamos a hacer bien.
Cualquiera
puede encontrar motivos para ser feliz y dichoso, como para ser desgraciado.
Sólo está en saber elegir correctamente el tipo de pensamiento que te ocupe tu
bienestar. Esto es por tanto, una decisión personal, que consiste en sentirla
cada día, aprovechando y disfrutando al máximo simplemente lo que tienes.
Meditación:
Sonríe cuando estés triste porque más vale una triste sonrisa que la tristeza
de no volver a sonreír.

