martes, 8 de julio de 2014

La gratitud III.

             Debemos pensar siempre que la gratitud puede enriquecer tu vida. Todos necesitamos el adecuado estado mental para disfrutar la vida; a esta necesidad le podemos llamar “gratitud”. El camino del buscador está lleno de espacios maravillosos, pero también hay momentos desérticos. Este, está lleno de felicidad, como cuando sale el sol por la mañana y las flores sonríen al mundo. Pero no siempre es así. También hay momentos de mucha oscuridad. A veces estamos perdidos, sin saber dónde estamos y sin saber si esa noche tiene un final.
            La gratitud es una tentación que llega a tener todo lo que uno desea. Es un verdadero engaño asumir que alcanzaremos la felicidad si se tiene dinero y tesoro, porque aun así, sabemos que hay gente que a pesar de poseer todo eso es ingrata e infeliz y sin embargo hay gente muy pobre llena de gratitud por lo poco que ellos tienen
            Es algo difícil de entender… Cuando las cosas van bien, es muy fácil estar agradecido. Pero el verdadero agradecimiento surge cuando las cosas no van bien, y es la prueba de fuego de nuestra gratitud.
           La verdadera prueba para saber si realmente somos buscadores o nos dedicamos a curiosear superficialmente, es cuando la noche oscura nos aborda el alma y no en momentos felices, como nos decía San Juan de la Cruz. Llegará un momento en el que la noche ya no exista. Es entonces cuando llega la tentación de pensar en la gratitud, al vernos desposeídos de todo lo que uno ha tenido.
          ¿De dónde viene ese sentimiento de crear gratitud?... El sentimiento de gratitud llega al mirar tu mundo de la mejor manera posible: con bondad, paciencia y perdón; sencillamente es un estado de agradecimiento espiritual que llega a valorar a la gente y a todas las cosas en tu vida. El sentimiento de gratitud es algo que podemos aprender y hacer crecer.
           La vida está compuesta de valles y cimas. El camino es muy largo. Cuando estamos en la cumbre soleada, gritamos de alegría y agradecimiento. Pero cuando estamos en los profundos valles oscuros, completamente perdidos, empezamos a estar indignados. Sería conveniente recordar que tu experiencia, no la proyecte hacia nadie. Es mejor ser independiente y asumir la responsabilidad. Eso nos hará más maduro y nos ahorraremos muchas indignaciones y rabias.
           Deberíamos pensar y reflexionar continuamente en aquello bueno que nos ha pasado y aquella buena persona que conocimos. Observad lo agradable que se desarrolla, tomando forma en nuestra vida porque aun en medio de las tragedias que todos en algún momento afrontamos, siempre hay un hilo de luz, algo o alguien por quien sonreír.

 Meditación: Mi mejor amigo es el que sabe hallar lo mejor que hay en mí.

 

 

sábado, 5 de julio de 2014

El deseo de ser original.

           Siempre debemos descartar frases como éstas: “ya intenté esto antes”, ¿y si me equivoco? o “pensar es perder el tiempo”, etc. Jamás debemos tomar una de estas actitudes. Ya en cierta ocasión dije; hoy por hoy, pensar no cuesta dinero. Si supieras cuantas cosas podemos solucionar si le dedicamos solo un poco, a pensar como se deben realizar las formas de actuar en determinadas situaciones.
            Hay muchas gentes que les gusta que les digan que piensan de uno mismo. Sería mucho mejor encontraste a ti mismo. Sí; pero, ¿cómo? Simplemente invierte unos minutos cada día en pensar qué es lo que es más importante para ti. Escribe qué es lo que te resulta más atrayente para ti y apégate a lo que has escrito. Ahora no me valen esas frases con las que abría este artículo: “y si me equivoco” o “pensar es perder el tiempo”, etc. Algunas veces la creatividad llega espontáneamente y otras nos sorprende trabajando y pensando.  Pues ante eso, el solo hecho de empezar a movernos, ya logramos romper esa inercia de inmovilidad hasta que nuevas alternativas lleguen a nuestra mente. Hay también una pequeña frase que dice “se tu mismo” No te des nunca razón alguna para sentirte avergonzado por haber intentado “algo” a pesar de haber fracasado. La vergüenza y el “qué dirán” son los obstáculos más grande para lograr ser original.
             La pregunta que nos surge es la siguiente: pero, ¿podemos ser creativos? Los expertos afirman que sí, con un entrenamiento adecuado. Para ello hay que tener en cuenta que, mientras estamos despiertos, funcionamos con un estado de conciencia   llamado  “estado de vigilia”. En cambio, si podemos llegar a estados más profundos por medio de la relajación y la reflexión. Puede que nos surjan ideas imprevistas que puedan ser de grandes aciertos. Todo depende de cuanta resistencia pongamos para dejarnos fluir. El ponerse metas en la vida ya contribuye a hacer algo nuevo, y quizás algo que nadie haya hecho.
             Pensemos que en realidad somos el producto de nuestros pensamientos. Lo que viene de adentro nos construye. Si solamente creamos amarguras, rencores y negaciones, nuestra vida será una verdadera ruina. Si por el contrario somos creadores de amor, alegrías, y certezas, seguro que conseguiremos una vida sólida y bella. En cierto modo todo ello es una “creación” de la cual sólo tú eres el beneficiario.
             En cualquier caso, como suelen decir los que se dedican a la creatividad de la publicidad, en cualquier momento y cuando uno menos lo espera aparece, casi de la nada, la idea o la solución que tanto se había hecho esperar. A propósito de la publicidad creativa, deseo hacer desde este pequeño artículo, un homenaje a un chico madrileño dedicado desde pequeño a la creatividad publicista, reconociendo que es un verdadero genio. (Aunque él no me conoce, se de alguien que sabe de quién hablo).
             Ya para terminar solo decir que la meditación refuerza la concentración en un solo punto, depurando de esa manera la mente de pensamientos parásitos que solo entorpecen y no nos dejan pensar con lucidez. Nunca digas: “no vale la pena”  siempre habrá tiempo para descartar lo que te sirva o no te parezca viable.

            Meditación: El trabajo hecho con gusto y con amor, siempre es una creación original y única.

 

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Sabemos recapacitar?

           Un fracaso, una traición o por el contrario, una felicidad plena; algunos acontecimientos se nos quedan marcados en la memoria hasta el punto de convertirse en infranqueables. Sin embargo, necesitamos seguir nuestro camino si no queremos quedarnos estancados en una situación estéril.
            Nadie está exento de cometer errores, ya que todo no lo sabemos, pero una cosa si es importante, es que de ellos debemos aprender para que no se vuelva a repetir. Cada vez que fallamos debemos de recapacitar y preguntarnos ¿Por qué? Esta pregunta nos ayudará a identificar por qué sucedió y nos reconfortará, evitando que suceda nuevamente, lo cual si no se hace va en perjuicio nuestro.
             Somos seres enraizados en la memoria y las emociones; los acontecimientos nos tocan, nos marcan y nos transforman para siempre. Sean con o sin nuestro consentimiento. A lo largo de nuestra vida, también suceden que algunos episodios vitales provocan una especie de “parón visual” que nos imposibilita seguir adelante y ejercen un límite infranqueable en nuestro interior.
            Todo esto afecta a nuestra vida, hasta el punto, de perder oportunidades que no se presentarán jamás y se perderán por actuar de forma precipitada y sin recapacitar.
            Si un acontecimiento se opone a nuestros esquemas nos descoloca, nos incomoda e incluso, se manifiesta en nuestro interior, como algo doloroso e insoportable. Lo que sucede entonces es que no podemos ni superarlo, ni aceptarlo, ni renunciar a ello. Y debo reconocer que no estoy hablando de grandes traumas.
            Dicha incapacidad de dejar el pasado en su sitio se debe a nuestra impronta cultural, que cree obstinadamente que hay que borrar las huellas a través del perpetuo silencio. Sin embargo, esta situación se nos convierte en un “fantasma” que nos persigue, aunque pensamos que no. De esta forma recapacitar, es aceptar esa página escrita  leída y releía una y otra vez, tratando de darle un sentido nuevo que nos permita invertir en el presente.
           Cuantas veces se nos presentan conflictos que, dificultan e incluso pueden llegar a romper unas relaciones que ya han sido establecida en nuestra vida, pero generalmente estas discrepancias  están ligadas a situaciones en las que consideramos que tenemos “razón” acerca de una cuestión determinada, y además pensamos que la otra parte no sólo está equivocada, sino que además debería aceptar que estamos en los cierto y reconocer su error.          
           Por eso debemos de buscar el conocimiento de nuestro ser, llenándolo de sabiduría e inteligencia, la cual nos capacitará para tener una vida de triunfos sin fracasos, actuando conforme a los propósito realmente verdaderos y no a aquellos que en un tiempo fueron equivocados, ya que quizás sean los responsables de que fallemos una y otra vez.

 Meditación: No digas nada cuando estés demasiado eufórico, ni cuando estés demasiado enfadado, posiblemente te equivoques.