domingo, 27 de abril de 2014

¡Cuídate! I

            Cuantas veces saludamos a alguien o le felicitamos y a continuación le añadimos eso de “cuídate”. ¿Es que quizás dudamos de que no sapan cuidarse por sí solos? No, sencillamente es que además de añadirle ese deseo de felicitación, por el mucho afecto que le profesamos, también le deseamos que se encuentre bien de salud y que no se descuiden en sus hábitos personales. ¡Toda una muestra de aprecio y admiración hacia esa persona!
            Los deseos de cuidados personales hacia una persona determinada son vitales para desearle que tenga una vida plena y feliz. Significa que valore su existencia y mida sus necesidades a fin de hallar un equilibrio en su propia vida. Es como un simple formulismo, pero si lo miramos bien, es un deseo añadido con el cual sólo deseamos que esa persona siempre esté bien de salud y que se preocupe de mantenerse en un estado moderado, al fin de que consiga disfrutar de su vida, junto con la felicidad que le deseamos. Existe una idea la cual no debemos confundir la cual creemos que cuidarse solo va más allá de cualquier trivialidad que imaginamos; es el caso de quien cuida su pelo periódicamente, su peso, o de causar buena impresión, etc.
             En cuestión, no es más que todo lo que engloba a una vida en general,  refiriéndose a esos “cuidados” correspondiente a un estado feliz.  Dentro de ese vocablo tan sencillo “cuídate” encierra mucho más de lo que etimológicamente representa. Es como si uno no estuviera para cuidarle o advertirte de que te preocupe, puesto que yo no estaré “allí” para protegerte. Por otro lado tenemos el cuidado general del cuerpo, tomando la delantera a la propia salud, puesto que la salud nos empeñamos en definirla, a pesar de que intuitivamente todos sabemos en qué consiste, (es el supuesto del buen vivir).
            Todo es un protocolo muy simple que conlleva desearle la práctica de una regla de oro. Sencillamente desear lo que anhelamos que posea. No se trata de egoísmo, sino un principio básico que le recordará que siempre existe alguien que desearía que te encuentres bien.
           No deberíamos olvidar que uno de nuestros requisitos como animal racional es cuidarnos, haciendo uso de la razón, puesto que sus usos pueden ser múltiples. Una mente sana es el complemento de una buena vida. Todo lo cual implica ponerla en funcionamiento. Aunque por costumbre, si cabe, todo consiste en cuidar un poco de nuestro cuerpo, puesto que al final, todo repercute en nuestra mente.
           Pensemos que el cuidado de uno mismo no es completo sin el cuidado de los demás, ya que al mismo tiempo debemos de cuidar de nuestra autonomía. Somos nosotros los que damos ley a nosotros mismos.
           En lo que se refiere a la relación de unos con otros, podríamos destacar dos aspectos. El de la amistad y el de la atención. La amistad, el mayor de los bienes, el cual se sitúa entre la moralidad que a todos engloba y la singularidad del afecto en cuanto que se concentra únicamente en una persona. Y el de la atención es como un protocolo de afecto, como decía anteriormente, con el simple deseo de que no descuide sus atenciones. Nunca está demás que alguien nos recuerde que debemos cuidarnos, eso nos demuestra, sin ninguna apelación, el profundo afecto que esa persona nos profesa, sin necesidad que nos corresponda.

 
Meditación: La verdadera amistad es como la buena salud; casi nunca conocemos su valor hasta que la perdemos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Tener imaginación.

           La imaginación se caracteriza por la capacidad de crear mundos fantásticos, íntimos y propios donde el sujeto es generalmente el protagonista y donde no existe ni límites ni restricciones de ninguna clase para el impulso de su libertad.
           Por tanto, imaginar no sirve tan sólo para pasar un rato, sino que a través de ella aumenta nuestra capacidad mental convirtiéndonos en adultos flexible y tolerante.
           Gracias a la imaginación construimos un mundo íntimo, propio y nuevo. El pasado se hace presente con la ayuda de la memoria, recobrando una vida nueva y original mediante la actividad imaginativa. La riqueza de la imaginación hace posible la reconstrucción de experiencia pasadas conscientes como inconscientes, donde la única ley que impera es la de la satisfacción personal, rompiendo los moldes de lo real y las rígidas relaciones de aquella causa del aspecto y del tiempo.
            Fundamentalmente consiste en formar representaciones de objetos, situaciones o afectos, en ausencia de esos objetos o cosas. Aunque la actividad imaginativa no es sólo una representación y actualización del pasado, sino que abarca también la posibilidad de idealizar un futuro, anticipándonos al tiempo.
           La imaginación puede llevarnos a cualquier parte con la mente. Nos permite subir más arriba de lo que alguna vez nos imaginamos poder alcanzar. Se suele decir que la imaginación es el sexto sentido. Lo mejor sería poderlo usarla de una manera positiva para influir en otra persona.
           La imaginación nos puede ayudar a identificar aquellos obstáculos o ataduras que nos limitan o nos impiden alcanzar una meta, quitando lo que una vez nos impusimos. Por eso cuando se deja de imaginar, se deja de soñar, dejas de vivir y de ser uno mismo. Cuando ya no imaginamos, no pensamos lo que podemos llegar a ser. Poco a poco sentimos ataduras que nos impiden llegar a esa meta imaginativa, dejando de creer en ti mismo, y como consecuencia dejamos de creer.
            Pensar con imaginación nos hace afrontar la vida de un modo renovador y apasionante. La imaginación no tiene límite. Por ello, el desarrollo del la imaginación es vital para saber vivir a gusto y sobre todo para vivir bien.
            A veces estamos olvidando como soñar y es por eso que estamos viviendo en un mundo estresante y deprimido. Parece como si los que “dirigen” el mundo estuvieran interesados en terminar nuestras habilidades para soñar, estando nosotros colaborando con ellos. Siempre podrán controlar el mundo, pero no pueden robar nuestra imaginación. Usa siempre tu habilidad de saber imaginar, crea tu propia realidad. No importa las circunstancias, solo tu habilidad para soñar te hará grande. Piensas siempre: “si puedes crearlo en tu mente, podrás tenerlo en tu vida”

 Meditación: No busques culpables a tu alrededor, tu peor enemigo en ocasiones eres tú mismo.
 

Yo también perdí el piano.




Meditación: Ya apareció el piano de cola.