lunes, 30 de enero de 2012

Tristeza o depresión.

           Es bastante común que las personas confundamos a la depresión con la tristeza. Mientras la tristeza es un sentimiento normal, una emoción del ser humano, la depresión debe ser considerada como un síntoma o una enfermedad. Esta confusión es comprensible por las semejanzas de ambos estados. Pero veamos sus diferencias:
            La tristeza no es un dolor físico, sino psíquico. Cuando estamos tristes podríamos decir que “nos duele el alma”. La muerte de un ser querido, una separación o el despido de un trabajo, la pérdida de un amigo; son circunstancias que a cualquier persona le causan tristeza. Ante una situación desafortunada cada individuo puede reaccionar diferente: convirtiendo la tristeza en otros sentimientos (rabia o ansiedad, por ejemplo) o simplemente tomando al estado de tristeza o angustia como “filosofía de  vida”, una visión pesimista de la vida que convierte a cualquier nueva situación de dolor en algo mucho más tolerable para él.
            Sin embargo, la depresión  generalmente es desencadenada por una situación de tristeza o angustia, pero este estado de baja autoestima y desesperanza es mucho más prolongada. La persona deprimida ha bajado su rendimiento general, se encuentra agotada, le cuesta concentrarse, no reacciona a los estímulos que antes eran placenteros y se vuelven incapaces de tomar cualquier tipo de decisión.
            Está claro, que la depresión va mucho más allá de una situación común que nos ponga triste. La tristeza que nos provocan situaciones inesperadas y desafortunadas es un sentimiento normal cuyo proceso puede concluirse con un reajuste de ideas. Los casos de depresión, en cambio, deben ser tratados por un profesional


Meditación: La mayor tristeza viene del mayor recuerdo

sábado, 28 de enero de 2012

¿Sabemos gozar del sexo?

           ¿Nos entendemos bien con nuestra pareja en la cama? ¿Son satisfactorios nuestros encuentros íntimos o nos gustarías probar otras experiencias? ¿Les dedicamos tiempo suficiente al sexo? Si hemos respondido “no", a  alguna de estas preguntas, ¡algo falla!.
            Bajo mi punto de vista y sobretodo, bajo mi criterio personal: debemos hacer uso de nuestras fantasías como fuente de nuestros deseos sexuales. Las fantasías están ligadas al deseo, es decir la materia prima más preciada de la sexualidad. El cerebro lo utilizamos para dar salida a todo lo que la sociedad nos prohíbe: Sirven a veces como escape a la represión, para expresar  en nuestra imaginación lo que no podemos exteriorizar en la sociedad por ser tabú.
            Los que saben disfrutar de ellas las utilizan para enriquecer nuestra imaginación, como fuente de deseo y posterior excitación.
            Para disfrutar del placer sexual es preciso no sólo conocer nuestro propio cuerpo, sino también el de nuestra pareja. El cuerpo es como un instrumento musical, al que se le saca más rendimiento cuanto mejor lo conocemos.
            Es de vital inteligencia sexualmente, quién usa el sexo como modo de conocimiento y profundización de su pareja, el que no busca su placer exclusivo, sino la experiencia conjunta, quien sabe mantener una larga relación con la misma persona sin caer en el tedio ni en la apatía, es capaz de ser sexualmente activo incluso a los 80 años.
            El sexo satisfactorio conlleva siempre una sensualidad compartida, alegre, generosa, apasionada, libre, y por supuesto que no busque someter al otro y, nunca dependiendo de la edad. Es un mito de la sociedad que el sexo y la sensualidad sólo puedan ser vividos por los jóvenes; la pasión se puede vivir a cualquier edad. El amor es quererse bien, cuidarse, respetar las cualidades de cada uno, pero sin estar por encima el otro; ninguno debe mandar y ninguno obedecer.
            La asignatura que a veces tenemos pendiente, tanto el hombre como la mujer, es la ternura, la comprensión, nunca esperar lo que el otro no pueda dar.
            En definitiva ser conscientes de que somos diferentes, de que realmente las relaciones a veces son difíciles, y eso nos lleva a desencuentros que en parte son inevitables.
            Aunque lo más importante para ambos son las relaciones afectivas, puesto que el sexo nos lleva a un fondo de sentimientos, de claudicación anticipada, debido a que el ser humano necesita muchas otras cosas; como sentirse útil, tener confianza, cariño y sobre todo ayuda en los momentos de soledad.


Meditación: Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos.

jueves, 26 de enero de 2012

El Canon de Pachelbel

            Dicho espacio lo ocuparé hoy con esta melodía, que posiblemente todo el que la escuche, inmediatamente la  reconocerá. Sencillamente es el “Canon de Pachelbel” como se le denomina. Por supuesto está escrito por el compositor alemán Johann Christoph Pachelbel, (1653 – 1706). Dicha composición pertenece a la época del “Barroco”. Su tonalidad está escrita en modo Mayor, estando su interpretación recomendada  para tres violines y bajo continuo.
            A pesar de haberla oído un gran número de veces, muchos se preguntarán: ¿Qué es un canon? Recordando mis tiempo de Conservatorio cuando estudiaba “Formas Musicales”, os diré que, al comienzo de algunas piezas, aunque a veces también al final, vemos un asterisco, una cruz, o un signo semejante a una mayúscula o a un interrogante flanqueado por dos puntos, en su parte superior unas veces, y en la inferior otras.
            Esto tiene el objeto de indicar el momento en que debe contestar la segunda voz de un canon. Si el signo se lee al fin de la pieza, señala el punto donde concluye la imitación, si bien las voces; -al menos una- puede verificar, aún una pequeña coda, de estrecha afinidad algunas voces con los últimos compases del canon.


              No siempre se escriben la voz que contesta, conformándose en muchos casos con indicar, por medio de frases ya consagradas, si el intervalo es al unísono, a la octava, a la quinta, etc. Tanto en este caso como cuando se anota la  música de todas las voces que forman la imitación canónica, las frases de que se sirve para precisar el intervalo de las respuestas son:
“ad unisonum”, al unísono:
“in diapasón”, a la octava:
“in diapente”, a la quinta:
“in diatesaron”, a la cuarta:
            Para determinar si la octava, quinta o cuarta son superiores, se antepone a la palabra correspondiente el prefijo “epi” o “hiper”; si el intervalo es inferior, “sub” o “hipo”. Así, “canon in epidiapente” significa: a la quinta superior, por el contrario, “canon in subdiapente” indica: a la quinta inferior.
            Si la voz que corresponde está escrita, al comienzo de la misma se lee el término “resolutio”. Aparte de estas frases ocurren no pocas veces otras en el encabezamiento de las piezas o de la voz que propone el tema. A veces constituyen la clave para solucionar los llamados cánones enigmáticos, verdaderos rompecabezas o crucigramas musicales muy del gusto de algunos polifonistas de los siglos XV y XVI, cuya realización y solución exigen en muchos casos habilidades y esfuerzos dignos de mayores empeños.

Meditación: En el canon una voz inicia la melodía y luego sucesivamente le siguen las demás, imitando la melodía original.



                                                 Nota: Este vídeo pertenece a la colección particular de 62angelo