miércoles, 6 de noviembre de 2019

Dale sentido a tu vida.


Cuantas veces la felicidad se manifiesta en determinadas personas, sólo a través de un breve estado de satisfacción y de cierta contención emocional.   Debemos darnos cuentas de revisar nuestro concepto de felicidad a lo largo de nuestra vida, ya que puede ser lo suficientemente relevante e importante reconocer que la única felicidad posible se la debemos solo y exclusivamente a saber afrontar la realidad al darle verdadero sentido a tu vida. Si durante nuestra vida y aunque a través de pequeños momentos de tu existencia has conseguido esos logros de felicidad, ya puedes considerar que tu vida ha sido importante.
A decir verdad, la realidad que vivimos está fuertemente asociada a nuestros propósitos y sobre todo a las explicaciones que generamos de las experiencias vivida. Tu vida es como una cuenta en un banco, ésta requiere tener un propósito de obtener rédito con el fin de saber organizarla ante un enfoque bien dirigido para que en su momento puedas disfrutar de ella. Ese “banco” no admite transferencias. Cada noche se hace balance y se cierra. Si no utilizas tus “depósitos”, las pérdidas se acumulan, y te das cuenta de que no puedes echar marcha atrás. Nadie te puede dar un préstamo, porque solo tú, eres el administrador de esa cuenta que en definitiva es tu propia vida. Cuántas veces decimos “el tiempo pasa volando”. La velocidad con que transcurre nuestras vidas es a veces subjetiva, así observamos que existen personas que desearían seguir viviendo en una adolescencia eterna, porque consideran que ese tiempo fuera los únicos momentos buenos de su vida.
Ese sentido del que hablo es el que todos deseamos, y éste llega relativamente en la edad adulta, o sea en la madurez. En la época de juventud, lo que intentamos es construir una forma o identidad en imitación a lo que nos rodea. En relación a ese sentido me refiero a intensificar una experiencia llena de intenciones, ideales y deseos, que hacen que soñemos con una existencia llena de valores, sin necesidad de vincularnos a todo lo que nos acontece. Aunque la base principal en que vivimos, necesita de unos poderosos cimientos que sostenga el tremendo “peso” que durante toda nuestra vida tenemos que soportar.
¿No has pensado que haya sido posible que la vida, durante un tiempo, te viniera poniendo ante tus ojos un desafío, ante el cual sólo tú deberías tener la exclusiva potestad de resolverlo? Quizás no fuera fácil decidírtelo, pero “deberías pensarlo”, a pesar de que incluye temor, incertidumbre, miedo, etc., para que todo se realice con éxito. Y así es, llega el momento, y ese desafío que la vida te puso por delante fue vencido gracias a tu valentía y a tu fortaleza personal. Siempre he dicho, que la vida no es un remanso de paz; tarde o temprano todos llegamos a encontrarnos con algún desafío, y todo depende de cómo superarlo, y del esfuerzo que hagas para salir adelante.
En la vida son tantos los deseos y tan pocas las realidades, tan grande las injusticias y a veces tan mínimas las justicias, que nos martillean en nuestro interior; todo ello, no es más que la afirmación de: darle sentido a tu vida. Comprendo que es difícil de entender e incluso de vivir, aunque eso no quiere decir que tengamos que optar por el mal entendimiento de la desesperación o el mutismo. Hemos de comprender que errando se aprende, y a veces es necesario equivocarse para saber acertar en determinados momentos.
Para concluir, solo os digo que deberíamos tener en cuenta que a veces podemos pasarnos años “sin vivir en absoluto” y de pronto, toda nuestra vida se concentra en un instante.
Meditación: No dejes que nadie borre nada de tu vida.

jueves, 31 de octubre de 2019

Amistades inolvidables.


La amistad es un tipo de unión afectiva que se basa en la comunicación, el apoyo mutuo, la comprensión, el afecto y la absoluta armonía entre dos personas. Con una amistad se puede ser totalmente sincero, abrirse por completo sin temor y sin reservas, en ello se deposita la confianza y se espera por otra parte, la tolerancia. Debemos estar dispuestos a dar sin reservas todo aquello que se espera de nosotros mismos.
            En la amistad hay dos sentimientos fundamentales que son la confianza y el afecto, como anteriormente decía. El significado de la amistad y el tener una amistad es algo que se instaura e influye en un desarrollo posterior.
            La amistad, es una relación íntima de dar y recibir. Responde a unas necesidades inmediatas, como son la seguridad, la aprobación del otro ante el rechazo de la soledad, aportando gratificaciones como la compañía, tolerancia, transigencia, conformidad, etc. ¡Cuántas veces se abusa de las cualidades de los amigos y no se les valora como debe! En la amistad, la unión entre sentimiento y pensamiento es algo muy importante y complicado. Las amistades hay que cuidarlas. Los amigos deben mantenerse en contacto, hablarse, escribirse, pasar ratos juntos, si no, la amistad se marchita y muere. Hay quienes afirman que una verdadera amistad es incompatible con otras, relaciones. Aunque, es posible que ésta al mismo tiempo sea una sólida y enriquecedora base para el sostenimiento de unos nuevos vínculos. Así la amistad puede tener tantas formas como capacidad para dar lo mejor de nosotros mismos adaptándonos a las circunstancias.
            Al “tener una amistad” debemos sentir certeza completa de que podemos contar con ellos, y a su vez de que ellos pueden contar contigo. Aparte de la relación afectiva en sí, la amistad es siempre una forma de enriquecimiento personal, puesto que de esa amistad se desprende afecto y experiencia personal que conocemos por nosotros mismos y no por lo que nos cuenta otras personas. Cabe preguntarse: ¿es posible tener un verdadero amigo en los tiempos que corren e incluso aunque que esté lejos de ti? La respuesta es sin duda afirmativa, pero no hay que olvidar que la amistad profunda implica el riesgo de abrirse al otro, de forma que nos conozca tal como realmente somos.
            Es justo reconocer, que el amor a veces se acaba; la amistad soporta mejor el tiempo. Con un amigo cooperamos y no competimos, sabemos lo que cada uno siente y piensa del otro teniendo una disponibilidad para escuchar y apoyar en las horas bajas. A un amigo se le aceptan las debilidades y los errores, aunque desgraciadamente no siempre es así. Por eso decimos que, el nivel de amistad es un pacto tácito que debería perdurar sin tener en cuenta el tiempo, ya que en algunos momentos un verdadero amigo resulta el mejor apoyo.
Aun pasando mucho tiempo sin tener relación con esa amistad, no digas nunca “yo tenía una amistad”, realmente la tienes, puesto que las amistades, aunque no se comuniquen nunca se olvidan.

Meditación: Los buenos amigos son difíciles de encontrar, difíciles de dejar e imposibles de olvidar.


viernes, 25 de octubre de 2019

No pierdas la ilusión.


¿Quién no ha estado ilusionado en su vida en alguna ocasión? Siempre en algunos momentos se nos ha presentado ese estado de motivación, por el que a través del cual nos hace sentirnos con sensaciones, pensamientos y actitudes positivas. Sí, es verdad que, para sentirlas, debemos permitirnos “soñar” haciendo necesario deshacernos de excesos de obligaciones y poner en juego el sentido personal del instinto y la fantasía. La ilusión forma parte de la vida y de nuestro comportamiento, incluyendo conductas y actitudes.
            Sé que la vida es tremendamente despiadada y nos hace perder la ilusión a cuantos actos nos propongamos, pero todo es consecuencia de la falta de motivación que nos da como resultado la no consecución de nuestros objetivos. Este hecho puede asociarse con los auténticos problemas personales de ansiedad y de tristeza. Pensemos siempre que cada etapa de la vida viene marcada tanto por una ilusión, como por un reto a superar. Solo se trata de una polaridad en la que todos estamos inmersos, y para poder vencerla es necesario cubrir las necesidades que esos momentos se nos plantea.
            Es muy frecuente decir: “yo he perdido toda ilusión en esta vida” Proponte no llegar a esta situación, dependiendo siempre de tu motivación personal y de las ofertas que se te presenten. La falta de ilusión es causa de ausencia de motivación y sobre todo de la consecución de alcanzar nuestros objetivos. Todo junto, puede asociarse con nuestros problemas emocionales como anteriormente decía a través de la ansiedad y la tristeza. El problema es que algunas ilusiones no son tan genuinas como aparentan ser, sino que vienen inducidas por lo que se esperan de ellas.
            Consideremos siempre que el ser humano por naturaleza no puede vivir sin ilusión porque entonces nuestra existencia se transformaría en un cúmulo de obligaciones sin sentido, de esfuerzos malgastados, de insatisfacciones, que terminarían agotándonos. Por eso, perder la ilusión es como estar desestabilizado, perdiendo la fuerza que nos hace vivir con seguridad. En general las ilusiones en todo momento de nuestra vida, deben construir el eje que nos pueda dar sentido a nuestra existencia.
            Una de la manera más frecuente de perder la ilusión es, prácticamente, llenar nuestro día a día de obligaciones, a veces innecesarias, anteponiendo todo a aquello que nos “obligamos” a realizar. Cuanto más rígidos seamos respecto a cómo tenemos que hacer las cosas, más prisioneros seremos de nuestros actos. A veces deberíamos cerrar los ojos y “ver” las cosas con otro sentido, para poder recuperar esa ilusión y poder llevar a cambio esos momentos que añoramos en la vida, llegando a conseguir nuevos hábitos para conseguirlos.
            Generalmente siempre pensamos que cada persona quiere la máxima ilusión y para ello su destino es gozar de una vida cómoda, sencilla y segura, mientras que otras necesitan ilusionarse constantemente con cosas nuevas y diferentes para sentirse satisfechas. Cada persona tiene una forma de vida y ninguna es mejor que otra. Por eso recuperar la ilusión debe convertirse en una obligación, porque si no nos lo tomamos así, seguiremos sumidos en eso de “debería haber hecho”.

Meditación: No rechaces tus sueños. ¿Sin la ilusión el mundo qué sería?