miércoles, 9 de diciembre de 2015

La atracción de las novedades.

          Siempre es necesario pensar que nuestros sentimientos son a veces la causa de nuestros pensamientos. Aunque en parte estos sean difíciles de entender para la mayoría de las gentes, es en realidad unas de las consecuencias de aplicar a que nuestras vidas tengan éxito, si no sabemos cómo transformar esos sentimientos negativos a sentimientos positivos. La incertidumbre de lo nuevo, la atracción de lo desconocido, e incluso el placer de la aventura, nos llevan a una manera de ser tanto como el deseo de permanencia y seguridad.
           Todo nos lleva a un cúmulo de posibilidades, lo cual nos demuestra que podemos tener, o que hacer en cualquier momento que se nos presente. Dicho de otra manera es la posibilidad de realizar cualquier acto siempre que pongamos nuestra mente en ello. Solo tenemos que abrir nuestro interior y visualizar lo que deseamos tener. Si hacemos todo con constancia y actuamos acorde con ello; ¡lo que se desea, vendrá!
            Aprender a tolerar las frustraciones y a ser valioso aun sin el reconocimiento externo nos hará la vida más fácil. Por eso sentimos la urgencia de conocer todas las partes de nuestro ser y emplearlas en todo su potencial, para hacer crecer nuestro encuentro interpersonal y madurar como personas más completas.
           Otro de los puntos de máxima importancia es el secreto del poder de atención que pongamos. El caso no está en que muchos de los procesos de atracción no están en atraer a nosotros lo que deseamos, sino en si se lleva inconscientemente. Dicho de otro modo, nos llegan muchas causas a nuestra vida, sin que no tengamos una intención de hacerlas. Todo está en el modo en que podamos realizarlas de forma consciente, sin que existan interferencias ni conflictos.
          Otro de los problemas que nos acucia es vernos atrapado por el histerismo. Para el histérico, consiste siempre en desear algo y obtenerlo rápidamente, puesto que tener que esperar se nos hace insoportable, resultando difícil resistir la tentación.
          Ahí es donde reside la gran vulnerabilidad la cual resulta muy difícil resistirse a la atracción. Esta “ley de atracción” se basa en tener, y no en ser. Cuando algo vibra en nuestro interior, estas vibraciones se transforman en ideas energéticas. Esta es una de las experiencias que se proyectan en nuestro interior. ¿Cuántas veces en nuestro interior nos atrae ese estado de satisfacción? Así cuando vivimos en una forma de abundancia y gratitud, experimentamos un mundo exterior de atracción positiva. 
           Pero el miedo a sentirnos a que no somos valiosos, puede llegar a convertirnos en una adicción y al reconocimiento que, como todas las adicciones nunca pueden ser satisfechas. Deseos y atracciones no son realidades simples. Las hay mayores y menores. Lo deseable es que podamos conocer personas que aunque tengan “rangos opuestos” a los nuestros, en su conjunto nos agraden y nos aporten atracciones positivas.
           Ya puedan ser amistad, amor, camaradería, lealtad, etc., todos son sentimientos que unidos puedan ser atractivos a algo que desconocíamos.

 
Meditación: Hacer un amigo es una alegría, tener un amigo es un lujo, conservar un amigo no es nada fácil,

 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Nuestro pasado II.

           Nunca deberíamos renunciar de nuestro pasado, Sería justo recordar que todo lo que hasta aquí sucedió, se lo debemos a nuestro tiempo vivido, tanto lo que te ha gustado, como lo que no. Solo es cuestión de aceptar la realidad. A veces deseamos esconder situaciones que no hemos deseado emocionalmente, pero que continuamente nos hacen daño, generando en nosotros una inseguridad. Sin embargo nos podemos o no sabemos soltarnos de ese pasado que nos atormenta. Deberíamos y sin temor a mirar ese tiempo turbulento que en su día creímos que nos hizo daño, para descubrir respuestas que expliquen nuestro presente.
             ¡No renunciemos a nuestro pasado, sea cual fuere! En él se encuentra la raíz de todo lo que somos. Alguien dijo aquel dicho tan famoso: “aquel que olvida su historia está condenado a que se repita” Sé que muchos presentan temores ante aquellos recuerdos que en determinado tiempo, no hubieran querido que sucedieran, pero la vida nos demanda llevarlos siempre presente, aunque no sean de nuestro agrado.
             Tampoco es de imperiosa necesidad vivir envuelto en el ayer, en ese pasado que tanto daño nos hizo; por eso intentemos de “situarlo a un lado” y disfrutemos de las cosas bellas que el día a día nos presenta,  pensando encontrar un mundo de ilusiones, con el sólo hecho de despertar por la mañana. Tampoco nuestras vidas están para quejarnos continuamente ante aquellas decisiones propias que tomamos y nos empeñamos en que nuestro corazón y nuestra mente estén  continuamente atormentado.
             Pensemos siempre que el tiempo avanza  implacablemente, y que nuestro trabajo debe continuar con esa “carga”, sólo es cuestión de saberla gestionar, por indeseable que parezca. Sí, es triste recordar que vivimos momentos de desengaños, de tristezas, de frustraciones, pero es tiempo de “levantar cabeza” y proponernos que también hubo momentos de extrema felicidad, que es justo recordar. Desgraciadamente la vida es así, siempre llena de altibajos.
            Si nuestra mente empieza a dar vueltas a las mil y una situaciones subterráneas que no hubiéramos deseado vivir, es posible que nos enredemos en momentos que nos llevarán a posiciones de continua tensión, haciendo que nuestras vidas sea un martirio.
            Nuestro empeño hoy debería estar en amar “lo que tenemos” y no tratar de manipular inútilmente aquello que pasó y que por mucho que queramos siempre estará en nuestro pasado. El pasado es eso mismo: sólo pasado. Aunque a veces nos preguntemos: ¿por qué nuestro pasado, siempre lo tenemos presente? Aunque vivamos de una ilusión permanente, y de un mundo distinto, jamás intentemos olvidar nuestro pasado, puesto que él, y es justo reconocerlo, quizás nos haya traído la felicidad que hoy pretendemos. Propongámonos de ahora en adelante no hablar de ese pasado que nos hizo daño, y continuamente nos carga de culpabilidad y de dolor.
            Nuestra solución está en dejar esa culpa en su “página” correspondiente y empezar a vivir de una manera abierta y sincera con el propósito de proyectarnos un nuevo futuro. Volver a abrirnos a unos nuevos momentos que nos haga felices todo el bien posible, puesto que nuestra capacidad de amar, siempre puede ser compartida con quien sea en nuestra vida.

Meditación: No es necesario destruir el pasado cuando se ha ido; en cualquier momento puede aparecer,  y volver a ser presente.

martes, 1 de diciembre de 2015

Actuar mediante la reflexión.

           Si profundizamos en nuestro mundo interno y hacemos un alto, cabría la opción de reflexionar sobre nuestro interior, llegando a meditar y empezar por plantearnos si nuestra vida necesitaría un cambio o si esos sueños deseados  llegarán a cumplirse. Todo debido a que diariamente nos vemos asaltados por múltiples estímulos que atrapan nuestros sentidos. Estas interrupciones nos hacen reaccionarnos de formas distintas, en vez de reflexionar y hacer actuar nuestra mente, ya que ésta se acostumbra a pasar de una idea a otra. No va a ser fácil que podamos reflexionar sin interrupciones, puesto que nuestras aptitudes no llegan a hacerse patentes a menos que tengamos la oportunidad de utilizarlas.
          Cuantas veces suspiramos y añoramos pensando en momentos de estabilidad emocional, sin temor a esos momentos de interrupciones, donde relajarnos y trabajar con paz y tranquilidad. Desde luego las consecuencias, es que nunca llegamos a descubrirlo, debido a que todo depende de que las oportunidades que tengamos, sepamos aprovecharlas, puesto que en nuestra vida nos encontraremos con infinidad de dilemas axiomáticos en los que deberíamos darnos un tiempo para reflexionar antes de actuar de acuerdo con lo que consideramos que es lo correcto para la mejor opción. Todo para poder intervenir de una manera justa a fin de obtener lo que realmente deseamos. Es posible que muchas veces existan decisiones que ponen en riesgo nuestros proyectos, pero todo se consigue a través de establecer un nivel de importancia a las cosas que nos comprometemos.
            Nuestra vida cotidiana, en efecto ha cambiado mucho: todo no consiste en elementos naturales, sino en la mayoría de los casos, parten de hechos artificiales y por lo tanto, estamos sometidos a estas nuevas influencias, a la que nuestro cerebro no ha tenido tiempo de adaptarse.
            Reconozco que el tiempo está dado para ser empleado de un modo eficaz y sobre todo eficiente, aunque es cierto que muchas personas no son dadas a la reflexión, puesto que vivimos en una carrera desenfrenada, no buscando el tiempo para reflexionar, Hay cosas maravillosas que podemos encontrar si le dedicamos un poco de tiempo a pensar de la forma adecuada para realizarlas.
            Debemos aprender que todo tiene su tiempo. Cada propósito que tengamos destinado tiene su tiempo señalado y debemos discernirlo para no desaprovecharlo. Cada hora es como una perla en nuestras manos que debemos cuidarla para no perderla.
            El éxito se suele decir que es cuestión de constancia. Si es así, para alcanzarlo en el futuro, pensemos que es lo necesario para conseguirlo. Sencillamente no divagar ni buscar excusas, puesto que nos llevará a la no consecución de nuestros proyectos. Cuando comencemos algo, no malgastemos el tiempo buscando problemas antes de tenerlos. Si los hay, ya se presentarán.
            Nunca deberíamos publicar información personal sobre  temas específicos, ya que podrías dar a otras personas una impresión equivocada de ti. Recuerdas que el humor y la ironía no siempre están bien entendidos, especialmente si los que nos leen, no nos conocen bien.

 Meditación: El único “error” que pudo haber cometido Dios es no haber dotado al ser humano de dos vidas; una para ensayar y otra para actuar.