sábado, 18 de octubre de 2014

¡Deberíamos reírnos más!

          Sí, pero ¿por qué? Bueno, se dice que la risa es necesaria para vivir y gozar de buena salud, relacionarnos y evolucionar como persona. Podíamos interpretarla como un fenómeno social. Es como una manera de actuar de una forma positiva ante los demás. La risa nos libera. Ésta no permite pensar y reír al mismo tiempo, nos deja la mente en blanco, conectándola con una explosión de felicidad.
          Así, cuando paramos de reírnos, se retorna a la realidad, aunque los problemas sigan siendo los mismos no se percibirán tan graves como antes, gracias a la conexión de la energía positiva con la felicidad que la risa nos aporta.
           La risa es lo contrario al miedo; es el antídoto de esa emoción espontánea. ¡Verás!, al sentir miedo nuestro cuerpo se predispone a una tensión, sin embargo la risa genera el efecto contrario; pasividad, tranquilidad y sobretodo confianza. Así cuando nos reímos adoptamos un efecto de “calma” ¿por qué? La respuesta está en nuestro cerebro y en el mensaje vibratorio que la misma risa produce.
            Si comprobamos; todos somos más felices cuando estamos con alguien que se ríe. La risa es altamente contagiosa, por eso deberíamos estar siempre dispuestos a practicarla, así nos encontraríamos con mejor humor y al mismo tiempo estaríamos más “sanos” emocionalmente. Cuando nos reímos sentimos una sensación de regocijo que siempre suele terminar con estridentes carcajadas, que fortalecen el corazón y sobre todo relaja nuestra mente. La risa posee un poder contagioso, es bueno comenzar el día, con una sonrisa a la naturaleza y así sentiremos que todo parte mejor y posiblemente nuestras ideas puedan quedar más claras.
              El sentirse de buen humor, es también un acto de resistencia; si carecemos de esa posibilidad nos sentiremos oprimidos, notando una imposibilidad de soportar el día.
              Aunque a esto, también nos surge esta pregunta: ¿por qué nos reímos? Pues bien, hace mucho tiempo se ha arraigado profundamente en el sector científico la idea de que la risa aparece como respuesta a un estímulo. Ese estímulo, no es ni más ni menos que un tipo de estrés, aunque tampoco debemos de olvidarnos del sentido del “buen humor”.           Muchas personas poseen esa cualidad, lo que les hacen sentirse con una  tranquilidad que podemos percibir en ocasiones tras haber experimentado un acto de excesiva complicación. En definitiva la risa da salud y, sin embargo, en muchos momentos no la tenemos en cuenta. Entonces: ¿por qué no es fácil reírse?. Pues sencillamente, hoy en día se nos presenta como un bien escaso, debido las situaciones que continuamente nos preocupan. Por ello, debemos recurrir a expertos  que nos recuerden cómo reír o que nos dejemos llevar por el humor de personas que sí han incorporado el positivismo y la risa al día a día. Nos reímos de lo que vemos, de lo que oímos, por imágenes mentales, por el placer de un hecho determinado, por gesticulaciones, ocurrencias de nuestros amigos, etc., etc. Nunca podremos entender porqué hay personas que se ríen más que otras, es posible que sea una manera de afrontar la vida. ¡Cuántas veces hemos dicho; “a éste, jamás le he visto reírse”. Entendamos que la risa es una manera de soportar la vida, y que  no deja de ser una de nuestras defensas ante la vida misma.

Meditación: Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La casualidad.

             La angustia y el temor que produce tener que enfrentarse a ciertas realidades desagradables, han hecho que los hombres comparen la vida con un juego de azar: nada está relacionado con nada, todo es una simple casualidad, donde algunos salen ganando y otros perdiendo. Y así, en esta "lotería de la vida", apostamos cada mañana por nuestra suerte y lloramos por las noches cuando la fortuna no nos ha favorecido.
              La vida está llena de casualidades, hechos impredecibles e inevitables que nos suceden, nos hacen fruncir el ceño y preguntarnos si no serán frutos de un plan preestablecido. En realidad son carambolas de la vida que nos ayudan a avanzar. Es posible que me digas que la vida está llena de cosas sin explicación.
          Cada persona tiene su propio destino: el único imperativo es seguirlo, aceptarlo sin importar adónde nos lleve. No hay hechos casuales. Todo viene de algo ni se dirige hacia alguna parte. La ciencia, inteligentemente, busca el "por qué" de los fenómenos que nos rodean. Hay explicaciones para el día y la noche, para las distintas estaciones del año, para el milagro de la germinación de una semilla, para la gestación de la vida física, para el rumbo de los ríos hacia el mar, para las nubes que se agrupan y luego se disuelven en gotas de lluvia, etc., etc.
          Por eso cada uno de nuestros actos tiene una razón. Cada gesto, cada sonrisa, cada lágrima, cada impulso de valor, cada sensación de fuerza interior, cada sentimiento de compasión y de amor; todos vienen de la semilla de una misma naturaleza. Y cada uno de nuestros actos genera un efecto que será igualmente de la misma naturaleza.
          El amor viene del amor y genera amor; el odio viene del odio y genera odio. En realidad escuchamos tanto hablar de las casualidades, pero, ¿existe la casualidad? Realmente no, nada sucede porque sí…la verdad es que la casualidad no existe.
          Todo es “causal”, nada es “casual”. Todo lo que llega a nuestras vidas, cada situación por la que pasamos, es por algún motivo. “La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.          Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Todo está preparado para que algo nuevo empiece en nuestra vida, y es allí cuando comenzará, pero nunca por casualidad.

 Meditación: El mundo está lleno de cosas obvias que nadie por casualidad observa jamás.

jueves, 9 de octubre de 2014

Excálibur.


           Sí, por qué no dedicarle unas sencillas letras. Excálibur era su nombre o al menos, aquel por el que él acudía a la llamada de Teresa y Javier. Era su mascota, aquella con la que compartían todas sus tristezas y alegrías.
           Creían en él, porque sabía espantar sus momentos de nostalgia con el esmero propio del “mejor amigo del hombre”, porque corría más rápido que ellos, pero siempre le esperaba, porque cuando la angustia les ensombrecía “él” le invitaba a sobreponerse con sus cabriolas, y con su compañía les regalaba su atención y su lealtad.
           El impacto que genera la muerte de una mascota depende de cada persona y de su edad, pero por lo general podría afirmarse que hay dos grupos especialmente vulnerables; los niños y aquellas personas que viven solas.
          Es triste que muera un animal querido, pero sobre todo sin saber, por qué. A veces la incompetencia del ser humano hace llegar esos actos tan inhumanos, sólo con el fin de acabar con una situación que no han sabido solucionar. El trastorno emocional que puede causar la muerte de una mascota, en ocasiones es, tan relevante como el que se siente al perder a un familiar cercano. Es fácil reconocer a personas que experimenten sentimientos de dolor durante al menos un año siguiente al fallecimiento de su mascota.
          Y no digamos en un caso como el que actualmente vivimos, puesto que quizás, es posible que ese pobre animal, haya sido sacrificado estando completamente sano.
          Solo deseo que a Teresa no se lo comuniquen mientras esté en proceso de recuperación, puesto que podría llegar al empeoramiento de su salud e incluso a un fatal desenlace debido a un brote grave de ansiedad, puesto que sus defensas actualmente son extremadamente débiles.
          Estas son palabras de Javier al ser enterado de que Excálibur iba a ser sacrificado. “No es justo de que además del contagio del ébola por parte de mi esposa, a consecuencia de la falta de medios; (protocolos), pierda a mi mascota por el simple capricho, cuando sería más fácil aislarlo o ponerlo en cuarentena igual que han hecho conmigo” Si esta chica falleciera, para su marido, su mascota, que los ha acompañado años, sería la pérdida de un apoyo emocional  de suma importancia, puesto que su perro era uno más de la familia.

 Meditación: Nadie me dijo que te perdería tan pronto. Te extraño tanto “amigo".