martes, 9 de abril de 2013

Requiem - Mozart - "Lacrimosa"


Meditación: El arte de la música es lo más cercano entre las lágrimas y los recuerdos.

Este vídeo pertenece al archivo particular de outletaj


sábado, 6 de abril de 2013

Nuestras necesidades.

            Disfrutar el día a día, cuidarnos, tener tiempo para relajarnos, buscar momentos de descanso, etc., no es solo apostar por una vida más agradable, sino también una necesidad. El hombre es un ser de necesidades. Para mantener el equilibrio y el desarrollo, es decir la salud, el ser humano necesita intercambiar con el entorno, energía e información. Este proceso de intercambio es algo constante en el hombre y funciona de manera continua y cíclica satisfaciendo sus necesidades. Cada uno de los niveles del ser humano tiene sus propias necesidades y conviene que tengamos claro a que nos referimos cuando hablamos de necesidades.
            Aunque hoy en día parezca, por la forma en que vivimos, que la mayoría de nosotros queremos demostrar lo contrario, la verdad es que todos necesitamos el descanso para poder estar bien físicamente. Muchas veces no nos queremos lo suficiente a nosotros mismos. Y es muy difícil cuidar de alguien a quien no se quiere. Creo que si el ser humano se conociera de verdad, se daría cuenta de que detrás de las cosas que no nos gusta a sí mismo, hay algo mucho más profundo, mucho más hermoso, que es su verdadera esencia. Estamos, además en una sociedad en la cual pensar en uno mismo se equipara al egoísmo. Sin embargo, sólo si estamos nosotros bien podremos cuidar de los demás. Cuando una persona se siente mejor consigo mismo y se cuida más lo transmite.
            Estamos en un entorno en el que da la sensación de que lo único que importa es producir cada vez más.
             Pues eso, es un tremendo error, porque hoy sabemos perfectamente que como seres humanos que somos, necesitamos, a lo largo del día, periodos de recuperación.
            Esos momentos en los que sentimos que empezamos a perder concentración, que comenzamos a estar irritables, que nos cuesta entender lo que estamos leyendo, que nos cuesta memorizar… son momentos de aviso. Hay un piloto rojo que se enciende en nuestro organismo para indicarnos que es el momento de parar. Pero, normalmente, no le hacemos ningún caso porque pensamos que esos momentos de recuperación son pérdidas de tiempo.

Meditación: Equilibra tus necesidades con tu riqueza y no serás pobre ni rico, sino simplemente afortunado.

miércoles, 3 de abril de 2013

Vivir en pareja I.

            Qué duda cabe que la convivencia de pareja es realmente difícil. Pues imaginémonos si decidimos ir a vivir a su casa. Debemos tener en cuenta muchos elementos, cómo, sus cosas, su territorio, sus hijos, etc. Realmente de lo que tratamos es de convertir ese hábitat común en espacio a gusto para  los dos.
            A pesar de la propiedad del inmueble, toda convivencia pasa por unas reglas básicas. La más especial y primordial es “tratarse con cariño” especialmente cuando las cosas van saliendo mal. Debemos usar la palabra con gentileza, sabiendo que nuestras intenciones ni son inocentes ni se las debe llevar el viento; hablarle al otro con amabilidad aun cuando estemos teniendo una conversación difícil.
            Algo que tanto hombres como mujeres solemos olvidar o desconocer es el poder que tiene el reconocimiento. Esa falta genera grandes distancias en la pareja. A veces, basta con un reconocimiento a tiempo para cambiar el estado de ánimo en un instante.
            La antigua historia en que la pareja se enamoraba, soñaban con una casa común, eso ya no está en uso. Hoy en día es más habitual encontrar parejas de distintas duraciones que no siempre viven en un espacio netamente neutro. Ahora bien si hemos decididos vivir allí y estar convencido, debemos dejar que nuestros pensamientos no nos tiendan “trampas”. Es conveniente poner unas normas iniciales, pero ¿cuáles y cómo hacerlas? Las normas han de ser consensuadas antes de convivir, y después, todas las veces que haga falta. En realidad la pareja es un equipo que trabaja unido por un bien común.
            Tenemos que hacer “nuestra la casa” pero ¿cómo lograrlo? Incorporando nuestros objetos personales y mezclándolos con los suyos para convertirlos en una propiedad común. Nada fácil aunque Uds. crean lo contrario. No se trata de que el hombre ceda sintiendo que le invaden, ni que la mujer ceda sintiéndose rechazada, sino de construir juntos un nuevo espacio conjunto.
            Por eso en momentos de cambio, seamos pacientes con nosotros mismos, evitemos querer tenerlo todo claro desde el primer día y estemos siempre abiertos al diálogo, pues los cambios pueden ser momentos de crisis o de oportunidades. Todo depende de la actitud y la confianza que entre ambos compartamos.  

 Meditación: ¡Para que nada te separe, que no te una nada!