lunes, 3 de agosto de 2020

Aprovechar el día.

          Todos en este mundo contamos con el mismo tiempo. Por eso, el tiempo es quizás lo más equitativamente repartido en nuestra vida. Al hablar de gestionar bien el tiempo, nos viene a la mente la idea de aprovecharlo mejor, haciendo más y mejor en las veinticuatro horas del día.

            Aprovechar bien nuestro tiempo, puede marcar la diferencia entre ser una persona con éxito y ser al mismo tiempo una persona que vive en el límite de que nunca llegará a ningún lado.

            La conclusión, por consiguiente, es realmente fácil: no solo debemos concentrarnos en aprovechar el tiempo, sino también en no desperdiciarlo. Pero ¿cómo se pierde el tiempo? Aunque los días son largos, es fácil perder muchos de ellos por no hacer nada o hacer cosas que son innecesarias. Esos días pueden hacerte sentir improductivo y frustrado. Si estamos buscando las formas el día de una manera más productiva, para obtener metas profesionales y personales debemos considerar el desarrollo de una rutina que nos ayude a no perder el tiempo.

            Aquí tendríamos que hablar de los ladrones de tiempo: como situaciones, personas, tareas, etc. que hacen que utilicemos nuestro tiempo en cosas que no son importantes, que no nos ayudan a avanzar hacia nuestros objetivos. Por ejemplo: las redes sociales son un motivo de pérdidas de tiempo; bien utilizadas son excelentes. Pero más allá de un sano límite, pueden generar adición y pérdidas de tiempo.

            Otras de las causas que nos hacen perder un precioso tiempo, es el que pasamos “pegado” a nuestro móvil, contentando los emails conforme nos llegan, esto nos roba mucho tiempo. Ganarás más si, en su lugar, dedicas dos o tres momentos al día. Aunque nos parezca imposible, es posible hacerlo incluso si recibes cincuentas mensajes o más cada día. ¡Todo es cuestión de probarlo!

            Cuantas veces decimos: ¡Se me va el tiempo volando! Sencillamente se nos va el día pensando que no hemos hecho nada de provecho. “Me tendría que haber dado tiempo a hacer muchas otras cosas” Y otras cuando estamos sobrecargados de tareas para hacer, parece que no hay tiempo suficiente en el día para hacerlas todas. O también nos sucede que intentamos hacer todo lo que podemos lo más rápido que podemos y terminamos agotados antes de tiempo.

            Atesoremos cada momento que vivimos y atesorémoslo más si lo compartimos con alguien especial, lo suficientemente especial para como para dedicarle tu tiempo y recordar que el tiempo no espera por nadie. Piensa siempre. Ayer es historia. Mañana es misterios. Por eso a hoy se le llama ¡presente!

            Conquistar el día consiste en aprovechar sus veinticuatro horas para sacarle el máximo rendimiento. La mejor forma de conquistar el día es comenzar con inercia y organizarnos para de esa manera aprovechar al máximo todas nuestras energías y nuestro tiempo.

                  Meditación: Hay que vivir intensamente, no es un día más, es un día menos.



lunes, 27 de julio de 2020

Confías en tí mismo.

     
Sí, pensándolo bien veremos que es una situación muy corriente que a menudo nos sucede. Perdemos la confianza. Muchos acuerdos, compromisos, palabras dadas, se pierden sin saber por qué. Posiblemente hayamos perdido la confianza en nosotros mismos. Es cierto, los tiempos han cambiado y son pocas las personas en que podamos confiar a través de nuestro entorno. Ante esto ¿qué podemos hacer? Reducir el medio de nuestro entorno estrechándolo a la mínima expresión de confianza. Cada persona debe saber valorar su nivel de confianza ante los demás para saber valorarse a sí misma.
            Es posible que nuestra autoestima sea la personificación básica de nuestra propia forma de ser. De nuestra autoestima siempre dependerá, a que aspiramos en la vida, que podemos lograr y por supuesto, que deseamos conseguir. Muchos se preguntarán: ¿en qué consiste la autoestima?  La autoestima podría definirse como el aprecio y valoración que uno tiene por sí mismo, siendo esto un aspecto muy importante en todo ser humano. Es ser consciente de que somos competentes para enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida. Es decir, confiar en nuestra capacidad de pensar, aprender, elegir y tomar nuestras propias decisiones.
            Es importante señalar que, aunque nosotros somos los responsables de definir nuestra autoestima, conseguir tener una autoestima alta no es sencillo. La autoestima conlleva diversos procesos internos a través de los cuales se debe llegar a la aceptación de todo lo que forma parte de una persona, es decir: su imagen física, capacidades, defectos, valoración de nuestras virtudes, etc.
Siempre deberíamos estar dispuestos a hacer un favor o ayudar a nuestros seres más queridos, aunque tampoco debe convertirse esto en una prioridad. Es de relativa importancia que también nos tengamos en cuenta a nosotros mismos. Si decidimos ignorar estas “señales”, podríamos condenarnos a repetir la misma historia una y otra vez. Una de las mejores recomendaciones que hay para evitar tener que decir continuamente a todo que si cuando en realidad se quiere decir que no, cuando nos piden algo, debemos pensar tranquilamente por unos momentos, teniendo el deber de plantearnos si realmente queremos y podemos hacer eso que se nos pide, o si tenemos otras prioridades que interfieran con dicha actuación. De esa manera nos acredita en poder manifestar una determinada confianza en uno mismo.
             El principal concepto de la autoestima es, vivir conscientemente y respetar la realidad de los hechos sin evadirse ni negarla, siempre presente en lo que hacemos. Actuar de esta forma requiere un esfuerzo que en algunos momentos no estamos dispuestos a poder realizar.
            Pensemos siempre que la autoestima reside siempre en el centro de nuestro ser. Que es como una experiencia íntima, un crecimiento que a veces puede tener riesgos y no menos sufrimientos, pero que nos ofrece una gran recompensa. En definitiva, es el orgullo de ser aquello en lo que hemos deseamos convertirnos y de la misma manera nos forjamos en poseer una confianza de nuestra propia forma de ser.

Meditación: La confianza en uno mismo es el prime secreto del éxito.

lunes, 20 de julio de 2020

Aceptar los cambios.

Nunca los cambios son bien aceptados, o mejor dicho nos producen algunas alteraciones, puesto que nos acostumbramos a la rutina diaria y el hecho de cualquier nueva experiencia, nos hace pasar una etapa de incertidumbre, la cual nos sentimos alterados anta nuestros ritmos de vida. Sería imposible pensar que toda una vida la pasemos sin que se produzca en nosotros una forma distinta de vivir.
Por lo general todos los cambios forman parte de nuestra existencia, pensemos por ejemplo la venida de los hijos, nuestra misma edad hace que a medida que avanza irremediablemente es necesario adaptarnos a nuevas situaciones, no digamos cuando por desgracia nos quedamos sólo o cambiamos de pareja, todos son momentos que nadie está libre que a través de una vida puedan producirse. Todo nos obliga a tener modificaciones en nuestras rutinas y costumbres, obligándonos a tomar nuevas alternativas y por supuesto, no nos queda otro remedio, que la aceptación.
Recuerdo que cuando empecé a estudiar, no en los primeros cursos; es posible que fuera a partir del tercer año, notaba de manera muy subjetiva, las formas de interpretar las distintas formas que se nos presenta mediante análisis exhaustivos los caracteres motivados por aquellos cambios que la vida adopta ante momentos determinados. Pensemos que el cambio en sí, no hace daño, casi siempre son las circunstancias que lo provocan, es entonces cuando decimos: “Que barbaridad, cuanto he cambiado o cuanto has cambiado” Esto suele aparecer en nuestro subconsciente no permitiéndonos evolucionar nada, solo mantenemos el deseo de permanecer como antes.
Sin embargo, muchos se obstinan no en cambiar ellos, sino en hacer cambiar situaciones que no dependen de ellos mismos, generando de esa forma una gran frustración e impotencia. Es posible que alguna vez nos sintamos “estancados” y sin poder avanzar. Es normal que esto nos suceda. Todo consiste en la aceptación y sobre todo tu potencial de desafío ante una nueva realidad. También existen personas que se resisten al cambio que la vida les pone por delante, y ante esto, solo pueden esperar incertidumbre, miedo continuo e inseguridad. Es necesario reconocer que el primer paso es la aceptación. Aunque muchos se pregunten: ¿pero qué es la aceptación, es posible que detrás de cada cambio, nos encontremos con unos problemas o algo que queremos dejar atrás. La idea no es escapar de ese cambio que se no presenta, sino enfrentarnos de una manera activa, consiguiendo que nuestros pensamientos o sentimientos, se activen de una forma relevante a fin de que nuestra mente haga reaparecen una forma nueva de adaptar nuestra vida.
La idea es no escapar ante este nuevo cambio que se nos presenta, al contrario, debemos enfrentarnos a una manera que haga parecer que es una nueva continuidad. No esperemos que todo sea fácil. ¿Cuántos de nosotros esperamos o creemos que las cosas van a ser fáciles y que vamos a adaptarnos, pero todo tiene su proceso? En realidad, todos los cambios nos obligan la mayoría de las veces a tomar decisiones distintas en nuestra vida y posturas a veces incómodas ante los demás, pensando que la única forma de seguir adelante es simplemente la aceptación de ese nuevo cambio.

Meditación: Mi vida cambió cuando por fin entendí qué si yo cambiaba, mi vida iba a cambiar.