domingo, 31 de agosto de 2014

Sueños eróticos.

           A la interpretación de estos sueños, se suele decir que son deseos reprimidos, aunque también pueden representar temores, anhelos o necesidades. Desde simples romances a las escenas más calientes, todo el mundo tiene sueños eróticos, aunque son muy pocos los que lo reconocen. Pero, esto dice mucho de nosotros y de nuestra sexualidad.
           Cuando la luz se apaga, nuestra mente se abandona al recogimiento y alcanzamos un estado de reposo tal, que se liberan nuestros deseos más profundos. Casi siempre son aquellos que somos incapaces de verbalizar durante la vigilia y que desde tiempo inmemorial intentamos interpretar para conocer su significado.
            En cuanto al origen de estos sueños, los expertos nos dicen lo siguiente: los sueños eróticos no aparecen por casualidad, son el fruto de deseos vividos durante el día. Por ejemplo: si una persona te ha impactado durante el día, es muy posible que sueñes con ardientes deseos de abrazarle.
            Gracias a ellos, podemos evaluar el grado de represión sexual que poseemos, así como la gama de posibilidades eróticas que podríamos llegar a disfrutar. Estas fantasías, pueden crear el apoyo y la seguridad que determinadas personas no tuvieron en el pasado, y nos ofrecen información muy útil sobre su erotismo, al tiempo que nos revelan verdades que podemos materializar en nuestras relaciones. Podríamos preguntarnos; ¿Para qué sirven los sueños eróticos? Hacer el amor en un sueño nos muestra la imaginación que una persona es capaz de formarse a través de una historia deseada o incluso de satisfacer deseos inconscientes. Son en realidad objetivos verdaderos de liberación, puesto que el sueño nos permite cumplir necesidades sexuales pasadas y, por lo tanto, movernos mejor que en la vida diaria.
             Un sueño erótico puede incluir elementos desconocidos. Para entender el erotismo de un sueño es importante prestar atención a la manera en que se presenta estos elementos en el sueño. Todo elemento relativo a ese sueño significa algo. A veces el significado es obvio, y a veces puede ser de una tremenda oscuridad e incluso puede significar un deseo de conexión física o emocional con una determinada persona.
             Aunque también puede ser un símbolo de que no existe ninguna conexión con esa persona y el sueño cumple el rol de satisfacer un deseo preconcebido.
             Siempre dichos sueños suelen representar un contenido erótico de excitación sexual. La persona durante el sueño tiene imágenes, emociones, sensaciones o conocimientos relacionados, siempre a su sexualidad, los cuales se representan con un auténtico realismo. Un sueño erótico también puede ser una forma de disfrutar de una forma pasiva una tensión sexual, a la cual nuestro ser está sometido durante el día, como por ejemplo mantener una relación con alguien que te gusta.
             Los deseos reprimidos, sabemos que, cuando son agresivos, pueden ser la exposición de temores que reflejan sensaciones de malestares existentes durante nuestro estado de reposo.

 Meditación: Por naturaleza, tenemos fantasías eróticas de lo más inverosímiles, con las personas más inverosímiles.

jueves, 28 de agosto de 2014

Lo inesperado II.

           Es difícil de comprender, lo que la vida nos augura; nunca estamos seguros  lo que es el futuro. ¡Nunca te lo imaginas! Lo malo de esperar algo, es que tiene que llegar. Es como una sensación que nos invade, y cuando nos llega, encontramos el vacío, la desilusión, la pérdida de aquella amistad que siempre creíste que jamás la perderías. Es entonces cuando sentimos el fracaso, la decepción, el desánimo y la rabia.
            Si, la rabia, porque aún no encuentras los motivos de esa acción tan inesperada que al cabo del tiempo no llegas a encontrarle una explicación razonable. Al final deberíamos tener razón a aquello de vivir el día a día sin nunca esperar nada, sin deseos, sin riesgos, sin proyectos ni planes. En definitiva no pensar en nada, es como un regalo inesperado.
            Es como un viaje del que nada espera, o de una persona de la cual ya jamás sabrás si existe. ¡En la vida todo es inesperado! A veces lo que esperas es peor si lo comparas con lo inesperado. La razón por lo que aún nos aferramos a la esperanza es que lo que esperamos, es lo que nos mantiene en pié, esperando siempre una explicación
            Nadie crece pensando si su vida saldrá mal. Todos creemos que nos irá bien, y desde el día que esperamos en esa creencia, cuando se desvanece, no le encontramos ningún motivo razonable. Pretendemos aferrarnos a la esperanza que algún día llegará esa explicación, por mucho que sepamos que es muy difícil de conseguir. La mayoría de las veces somos conscientes de que es casi imposible, siendo la única razón por la cual acudimos a la esperanza, a pesar que jamás podamos comprender lo inesperado de aquella determina acción.
           Los caminos de nuestra vida lo marcamos nosotros mismos, e incluso sin darnos cuenta, tomamos decisiones o hacemos algo que nos lleva por el camino inesperado.
            Nunca dejamos de sentir ese momento. Es lo que nos proporcionan las cosas  agridulces, pero como dije anteriormente, la vida sigue, y aunque el tiempo lo borra todo, siempre lo inesperado se mantiene en el subconsciente.
            Quien haya perdido “algo” cercano entenderá de qué hablo, reconocerá los síntomas enseguida, y se sentirá identificado. En mi caso creo que pese a la negación inesperada a través del tiempo, es difícil hacerse a la idea de poder entenderlo. Nunca se deja de sentir esa pérdida, cómo decía antes, pero la vida sigue y el tiempo no borra todas las heridas, pero sí las suaviza, intentando comprender una razón explicable o  al menos, que aquello que el tiempo nos presentó, es lo que inesperadamente desapareció.

 Meditación: Todos los momentos de placer se hallan contrapuestos por un grado de dolor o de tristeza.

lunes, 25 de agosto de 2014

Encontrar momentos de silencio.

            Hay momentos en nuestra vida, que cuando empezamos a meditar, partimos de la idea de que vamos a buscar un estado de tranquilidad o de bienestar, considerando que para alcanzarlo tenemos que encontrar un medio acorde, como el silencio.
             Desde el silencio abriremos nuestra conciencia a voces, la cual nos pide menos egoísmo,  más razonamiento, más bondad, menos avaricia y más entrega. Oiremos llamadas de amigos olvidados, de soñadores que buscan a alguien que les dé una mano para construir un mundo mejor, de compañeros que han quedados relegados a la soledad.
             Nuestro subconsciente nos pide momentos de silencio. Sin darnos cuenta estamos invitados al “desierto” para renovar pactos, para susurrarnos al oído, que a veces estamos equivocados.          Por eso, encontrar momentos de silencio interior no depende del lugar donde nos encontremos, sino de entrenar nuestra capacidad de atención plena.
           ¿Cuántas veces hemos sentido que todo nuestro mundo de derrumba? ¿Que nada nos sale bien? Es aquí donde el silencio puede darnos la respuesta, ya que es un espacio que nos permite escucharnos a nosotros mismos. Sin embargo, lo peor que puede existir para un ser humano, es no sentir el silencio interno; es decir; no querer escucharse. Este puede provocar sentimientos de vacío y desazón, y se produce porque se reprime lo que se siente, son momento, en los cuales nos sentirnos invadido por ideas y afectos negativos, silenciando de esa manera nuestra mente.
           Consideremos que el silencio, por el hecho de ahondar en nuestra conciencia, aumenta la potencia de nuestra mente y de toda nuestra personalidad de un modo extraordinario. Gracias al silencio se desarrolla nuestra sensibilidad interna, es decir, que nos capacitamos para afinar nuestra percepción, Esta percepción abarca en las vías intuitivas, así como decir en las vías conscientes, las cuales a través de ellas podremos captar en las profundidades de las personas sus situaciones. Y a nivel subconsciente, nos vincula con toda la vida en cualquiera de sus formas y manifestaciones.
            En nuestro “desierto” uno parece caminar por un sinfín de dudas y contradicciones, por un camino que no parece tener rutas definidas, en los que el consuelo de los demás no es suficiente para nosotros de paz interior. Es, en estos momentos en los que aún más hay que confiar en la Providencia; es el momento de abandonarse. Lo más importante es no perder el deseo de humildad. Abrirse caminos en nuestra vida propia, aunque lo único que podemos hacer es ofrecer el deseo de encontrarnos con los demás.
            El silencio es parte de nuestra vida, no debemos tener miedo de él, conocerlo nos puede permitir entendernos mejor a nosotros mismos

 Meditación: Por el silencio se reconoce lo que muchos llevan en su corazón.