martes, 9 de septiembre de 2014

El placer de mejorar.

           Indudablemente el advertir que hemos mejorado en cualquiera de nuestras actitudes diarias, sin ningún tipo de vanidad y a través de una percepción equilibrada de uno mismo, tiene una alta valoración personal. De todo es sabido que vivimos en un mundo estresante. Así que procuremos ser honesto, puesto que todos tenemos problemas temperamentales, los cuales tenemos de dominar y si es posible mejorar.
            Sí, ya sé. Me dirás ¡Nadie es perfecto! Pero sí, todo se puede mejorar. El perder la calma se convierte es un problema cuando se sale de control. ¿Cuántas veces perdemos los estribos? y ¿Cuántas deberíamos mejorar “aquella” actitud  que aún pasado el tiempo, creemos que obramos con la debida compostura? Esa imagen positiva que “pregonamos” de nuestras cualidades, sólo con “querer mejorarlas” y a través de una reflexión comedida, nos ayudará a alcanzar y obtener los objetivos que nos propongamos para asumir los contratiempos de manera responsable.
             Pensemos siempre que una buena autoestima lleva consigo amor condicional y todo surge del placer de mejorar, no del rechazo a los demás. Si no confiamos unos en otros, no seremos capaces de involucrarnos en actitudes sobre todo en asuntos constructivos. Con frecuencia hallamos a personas que desconocen sus capacidades y se sorprenden cuando alguien enumera sus valores y virtudes. No pensemos que si algo puede salir mal, ¡saldrá mal!; pensemos que si no hay motivos para pensar que saldrá mal, es preferible pensar que puede salir bien. Las malas rachas no duran para siempre, centrémonos en las áreas de nuestra vida que funcionaron bien  y tengamos presente que nuestras cualidades positivas y nuestras virtudes, harán anular nuestros defectos.
            Todo consiste en definir nuestros objetivos, pensando en una nueva meta que podamos alcanzarla y al mismo tiempo definirla a través de los pasos que nos conduzca a ella. Desgraciadamente hoy vivimos una época agitada, más allá de la explicaciones de los políticos y economistas, es como una pandemia de deseos que nos empujan a una carrera sin fin, pues el objetivo del deseo es el próximo deseo y no la satisfacción del presente. Todos tenemos la gran ocasión de escuchar la acallada voz de nuestras necesidades. Empecemos por reconocerlas y sigamos por honrarlas. De esta forma, seguro que obtendremos una vida más sencilla, pero también más profunda.
            Que duda cabe que debemos tener esperanza. Esto significa que podemos alcanzar lo que deseemos, puesto que la esperanza es una de las cosas más valiosas que tenemos en la vida, pues nos hace fuerte, nos ayuda a superar los malos momentos y nos hace seguir adelante cuando parece que no podemos más, nos da fuerzas para luchar y al mismo tiempo nos aporta una sensación de calidez interior y felicidad.
            Y por último saber perdonar. ¿Por qué no? ¡Perdonar! Sí: Perdonar es comunicar expresamente el deseo de dejar atrás sucesos o comportamientos que han dañado la confianza en el pasado. Pactar es, mejorar y empezar de cero.

Meditación: ¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡PERDONA!
 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Las desconfianzas.

        ¡Qué palabra más cruel, verdad! Sí, pero por qué. ¿Es que somos desconfiados?
        Desgraciadamente tenemos que reconocer que por lo general somos desconfiados por naturaleza; desconfiamos de nuestros amigos, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros vecinos, de los políticos, y porque no decirlo, a veces hasta de nuestra familia.
         Pienso que los seres humanos desconfiamos hasta de nosotros mismos, porque no tenemos la seguridad de que somos capaces de realizar lo que nos proponemos. Por tanto desconfiar de alguien o de algo es cuando no nos fiamos de ese alguien o de ese algo, que por supuesto no tenemos la seguridad en ellos y por tanto nos produce ese sentimiento de desconfianza. Sin embargo la confianza se experimenta cuando comprobamos que nuestras aptitudes son capaces de realizar determinadas actividades y de cumplir los objetivos que nos proponemos.
            Si lo pensamos, existen determinadas desconfianzas que no son ni buenas ni malas, el problema se encuentra cuando no podemos elegir en desconfiar o confiar, sino que somos esclavos de uno de los dos extremos. A veces tener esperanza en que la gente se comporte de buena fe y de acuerdo a lo que prevemos facilita nuestras relaciones.
            Creer en los demás y la buena voluntad nos ayuda a sentirnos incluidos en el grupo, aceptados y reconocidos por lo que somos, y en definitiva a sentir que somos parte de la comunidad en que estamos. Este tipo de confianza, ¿cuántas veces  nos resulta tóxica y nos provoca una fuente de conflictos si no nos basamos en la aceptación mutua.  Y con respecto a la vida, siempre existe esa confianza natural, en que las cosas saldrán bien. Es lo que nos hace saber de forma instintiva que el aire estará siempre ahí para llenar nuestros pulmones, pensando siempre que el sol saldrá cada mañana por el horizonte           
            Comprendo que todo lo anteriormente dicho es muy bonito y aceptable, pero por desgracia, todos hemos desconfiado alguna vez de alguien, unas veces con cierto  sentido y toda la lógica del mundo que nos rodea, y otras nos hemos dado cuenta del sin sentido de mostrar tanta suspicacia.
            Es fácil reconocer que las personas con este tipo de problemas suelen ser  reacias a confiar de los demás, porque temen que la información que comparten sea utilizada en su contra. En ocasiones suelen negarse a contestar preguntas personales diciendo que esa información “no es asunto tuyo” demostrando significados ocultos que a veces suelen ser degradantes o amenazantes.
            Seamos sinceros y analicemos quien no ha desconfiado de otras personas alguna vez, o pensamos mal de alguien, o una mirada, una frase, haciéndonos recapacitar y ponernos en “alerta” pensando en que aquello no trascienda más allá de lo que intuimos.
            Al tener esa pertinaz desconfianza en las personas hace que no nos desarrollemos emocionalmente y pueda convertirse en una obstrucción para nuestro futuro y sobre todo para el transcurrir de nuestra vida. La base fundamental en una amistad debe ser; comprensión, confianza y sinceridad. Sí; tendremos altibajos, pero de eso se trata en las amistades, de superar los obstáculos juntos. Para evitar la desconfianza, lo ideal y más recomendable, es tratar siempre de mantener una sinceridad clara con la persona con la que mantenemos una duradera amistad.

Meditación: La amistad termina donde la desconfianza empieza.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

"Nos quedamos anestesiados"



             Cuando por  la pérdida de un ser querido, nos invade el dolor, la tristeza; los pensamientos  llegan a un punto en que se pierde el deseo de vivir, parece imposible sentir el deseo de volver a reír. Sin embargo la vida no se detiene; ¡continua!
            Todo nos obsesiona con que el tiempo pase, y ojalá fuese rápido. Nos encontramos en una situación que necesitamos entretenimiento, sea cual sea: paseos cine, televisión, deporte, etc., todo consiste en buscar horas entretenidos para escapar de algo; “algo” que no tenemos definido, sólo es cuestión personal, como un intento de olvidarnos de la realidad. Realmente en este mundo tan agitado en el cual nos ha tocado vivir, muchos decidimos “no pensar”, seguir esa línea que la vida nos marcó, dándonos una falsa y temporal sensación de paz, y auto creencia, que con el tiempo todo puede pasar.
            Nos convertimos en infelices, intranquilos, grises, tristes, desmotivados, sin querer detenernos en la situación que nos ha tocado vivir. No queremos detenernos y pensar que no disponemos de tiempo necesario para reflexionar y enfrentarnos con nosotros mismos, recapitular y pensar, que es lo que debemos hacer. Justamente la vida se nos convierte en un drama, que nos obstruye la mente sin dejarnos decidir.
            En la primera etapa, después de la tremenda desgracia, actuamos sin sentimiento de dolor, fríamente, casi como un robot. Ni una lágrima, ni un lamento. Son los días posteriores al trágico óbito, es decir no efectuamos ningún cambio de actitud. Nos predomina la confusión, convenciéndonos de ¡eso tenía que ser así! Pero pasa el tiempo; ese tiempo que ahora nos parece tremendamente lento, que no tiene fin, que no hay solución. Solo podemos permitirnos una sola cosa: “la aceptación”
            En ese estado de ánimo en el cual nos encontramos oscila un ritmo vertiginoso, Pasamos de un dolor atroz a una rabia profunda, que no sabemos canalizar, mientras que a nuestro alrededor la vida sigue con sus banalidades y sus problemas cotidianos. Es cuando después de pasado un determinado tiempo, es importante trabajar con las emociones y el dolor de esa pérdida. Si, es algo terrible; toda una vida juntos y ahora pienso que no pudimos decirnos ni adiós.
            Es difícil determinar cuando acaba el dolor. Podríamos decir que termina cuando los sentimientos y estados afectivos de la persona vienen determinado por lo que pasa en nuestra vida cotidiana. Aunque por mucho que tratemos, los efectos de esa pérdida, siempre estarán ahí sobre nuestras creencias, por mucho que queramos disuadirlos.
            Nunca deberíamos olvidarnos de algo tan importante como es “decidir” Eso, solo uno lo puedes efectuar. En estos casos debemos decidir cambiar. De ahí dependen los resultados de nuestra vida. Vivir una vida sin sentido, sin ilusión, sin norte es demasiado triste. Ya la vida se encargará de ponerla aún peor.          
            No desearía terminar tan catastrofista, sólo hacernos ver que todos deberíamos tener la valentía de lanzarnos a las aguas profunda de nuestro ser interior y descubrir ese gran tesoro que hay en cada uno de nosotros. Puesto que lo más increíble es que siempre nos sorprenderemos, al descubrir lo maravilloso que es el ser humano que llevamos dentro.

Meditación: Sé que llegará el día en que nos veamos nuevamente y te tendré preparado un gigante regalo de amor, para compensar los cumpleaños que no estuvimos juntos.
¡¡Cuánto te he querido!!