domingo, 6 de mayo de 2012

Qué nos hace perder los nervios.

             ¿Por qué a veces perdemos la compostura? ¿Y contra quién? ¿Contra ti  mismo?, ¿contra los demás o contra el mundo y sus injusticias? Trataré de explicarlo en este pequeño y breve artículo. En definitiva es una especie de hervor interior: un torbellino que nos invade de pies a cabeza. Nuestro corazón se acelera, las mejillas se sonrojan y las ganas de gritar suben a la garganta.
            ¿Qué hacer con toda esta ira acumulada? A veces ni siquiera nos lo planteamos; chillando improperios terribles, para luego excusarnos de esa explosión de violencia verbal. Otras veces, sin embargo, no explota nada y la cólera sigue en nuestro interior como una sensación difusa, opresiva y difícilmente identificable.
            ¿Por qué ese silencio o en caso contrario, ese remordimiento y esa culpa? Porque esas emociones nos asustan, y aunque normalmente queremos atraer a los amigos, la ira nos mantiene alejados de los demás e invita a la “batalla”. Si la dejamos explotar, nos convertimos en lobos contra los demás; y es que la ira es nuestro animal interior.
            Entonces, ¿qué podemos hacer cuando la rabia nos invade? Entender, escuchar, tratar de identificar cuál es la causa que la ha provocado. Y después tratar de encontrar otras maneras de expresarla sin violencia.
            En definitiva ¿Qué hacer? Mantén tu deseo de hacer las cosas bien, pero como un ideal, no como una exigencia. Acepta tus imperfecciones con una sonrisa en lugar de con pesar.
            Después si para ti es importante, y eres cauto exígete el deber ir más allá. Pero no olvides que, a largo plazo, un cambio se produce mejor en un ambiente tranquilo que en un clima de violencia.
            La auto comprensión es mejor que la auto culpa. Y no te violentes ni te envenenes, la vida ya se encargará de hacerlo.

Meditación: El tiempo cura lo que la razón no puede curar.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Aprender de las dificultades.

             Se suele decir que las personas que han vivido dificultades, han aprendido de ellas, y poseen más recursos para superarse. Toda experiencia negativa que hayamos padecido en el pasado, puede ser un elemento positivo que nos haga conseguir el saber sobrellevar  cierto grado de felicidad en el futuro.
            Una idea que nos puede ayudar a la hora de atravesar un momento difícil, es recordar que las dificultades nos obligan a sacar lo mejor de nosotros mismos y al mismo tiempo son una oportunidad para obtener seguridad y recursos de cara al futuro.
            Las dificultades cuando se viven con espíritu de superación, aportan muchos recursos y las personas que las han vivido ya en otras ocasiones, han aprendido de ellas teniendo más recursos que las que quizás hayan tenido una vida bastante fácil o una educación en la que les hemos sobreprotegido.
            Aunque nos parezca una contradicción, es un privilegio haber vivido una vida difícil, y es por mucho que nos duela, las dificultades forman parte de nuestra vida, y sobreponernos a ellas acelera nuestro crecimiento personal, acrecentando de esta manera  nuestra auto confianza, al demostrarnos a nosotros mismos que tenemos más recursos de lo que creíamos, ayudándonos de esta manera a ser más sensible con los demás. La capacidad de sobreponerse, nos hace salir fortalecidos de las circunstancias adversas, no por eso somos seres excepcionales, sino que, al contrario, es común a la mayoría de los seres humanos.
            Mientras todo nos va bien, podemos decir que son periodos de descanso. Pero cuando tenemos problemas nos movemos, avanzamos y aprendemos; la lección está ahí, y es nuestra la oportunidad de aprovecharla. Cuando estamos en el interior del pozo, pensamos que no volveremos a ver la luz, pero como dice un antiguo proverbio sefardí “Recuerda que la hora más oscura es la que precede al amanecer”.
            Si buscamos, siempre encontraremos la manera de seguir adelante, la vida no se detiene y las crisis nos lo demuestran ya que ente nosotros aparecen nuevas opciones.
            Nadie nos garantiza que el siguiente paso que demos será mejor que el anterior pero seguro que será diferente, nos enseñará cosas nuevas y nos permitirá tener experiencias distintas. Todos los problemas pueden tener solución; solo depende de cómo los afrontemos.

Meditación: No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas.

El mar contigo - Giovanni Marradi.


Meditación: Debe haber algo sagrado en la sal: cuando está en nuestras lágrimas y en la mar.

Mi agradecimiento a RinconBoehemio, autor de este vídeo.