martes, 18 de agosto de 2020
La meditación.
lunes, 10 de agosto de 2020
Los desafíos.
Una vez pasado ese
deseo queda en peligro el anhelo de posesión, resultando que todas aquellas
promesas se diluyen ante un esquema que sólo representa la indiferencia. Así
podríamos “recomponer” muchos diálogos, puesto que al fin y al cabo son
desafíos de tiempos pasados y observamos que es muy posible que fueran
situaciones que en realidad no se sostenían, puesto que no existía el auténtico
sistema evolutivo de la suficiente presencia de la imagen ante el objeto
deseado. Muchos me dirán: ¿Por qué tenemos que pensar así? Sí, es
cierto, podrían haber sido, auténticos, pero en este caso no lo fueron, solo
basta con aplicar la sencilla tesis de “La teoría del razonamiento” del mismo
autor.
Reconozcamos que a
veces somos nosotros mismos los que hemos dejado pasar ese problema que siempre
lo hemos considerado como hiriente, encontrándonos ahora como lapidado, por no
haberlo atacado a su debido tiempo. En verdad, ¡No es fácil! Ante tal
situación, todo requiere tiempo, pero la recompensa que obtenemos es digna de
tener en cuenta. Ante estos desafíos siempre pensamos que nos vemos ante una
situación terrible, pero casi nunca llegamos a meditar las múltiples cualidades
que tenemos a nuestro alcance para llegar solventar ese problema que diariamente
nos hace la vida imposible, sólo pensando que somos incapaces de darle una
solución.
Muchos de nosotros
no estamos preparados para los desafíos de la vida. A menudo nos encontramos
con que durante esos momentos nos rendimos ante la presión. Podemos cuidar
alegremente a los seres queridos que están enfermos durante los primeros días o
semanas, pero a medida que su enfermedad persiste y no encontramos cambios en
su progreso, podemos sentir que las tensiones de la vida comienzan a amenazar
nuestra tranquilidad y paciencia.
Pensemos ante
cualquier situación que existen innumerables argumentos lógicos que nos
ayudarán a combatir esos desafíos. La mejor estrategia suele empezar por las
actitudes más convincentes, ante tú propia forma de ver las cosas, para a
continuación ir añadiendo nuevas metas a fin de que uno mismo quede satisfecho
y ante esa actitud pueda quedar atajado
ese desafío. ¿Quién de nosotros querría vivir muchos años siendo un
profundo desgraciado? Por eso tenemos que vivir con los desafíos. ¿De qué
nos serviría la salud si no gozamos de la vida?
Todos hemos de
afrontar problemas, dificultades y obstáculos en la vida y, mientras que a
algunas personas esos desafíos les paralizan o les hacen dar media vuelta,
otros lo afrontan con el coraje de levantarse de nuevo e intentarlo de nuevo.
Meditación: Cuanto mayor es el obstáculo, más gloria hay en superarlo.
lunes, 3 de agosto de 2020
Aprovechar el día.
Aprovechar
bien nuestro tiempo, puede marcar la diferencia entre ser una persona con éxito
y ser al mismo tiempo una persona que vive en el límite de que nunca llegará a
ningún lado.
La
conclusión, por consiguiente, es realmente fácil: no solo debemos concentrarnos
en aprovechar el tiempo, sino también en no desperdiciarlo. Pero ¿cómo se
pierde el tiempo? Aunque los días son largos, es fácil perder muchos de
ellos por no hacer nada o hacer cosas que son innecesarias. Esos días pueden
hacerte sentir improductivo y frustrado. Si estamos buscando las formas el día
de una manera más productiva, para obtener metas profesionales y personales
debemos considerar el desarrollo de una rutina que nos ayude a no perder el
tiempo.
Aquí
tendríamos que hablar de los ladrones de tiempo: como situaciones, personas,
tareas, etc. que hacen que utilicemos nuestro tiempo en cosas que no son
importantes, que no nos ayudan a avanzar hacia nuestros objetivos. Por
ejemplo: las redes sociales son un motivo de pérdidas de tiempo; bien utilizadas
son excelentes. Pero más allá de un sano límite, pueden generar adición y
pérdidas de tiempo.
Otras
de las causas que nos hacen perder un precioso tiempo, es el que pasamos
“pegado” a nuestro móvil, contentando los emails conforme nos llegan, esto
nos roba mucho tiempo. Ganarás más si, en su lugar, dedicas dos o tres momentos
al día. Aunque nos parezca imposible, es posible hacerlo incluso si recibes
cincuentas mensajes o más cada día. ¡Todo es cuestión de probarlo!
Cuantas
veces decimos: ¡Se me va el tiempo volando! Sencillamente se nos va el
día pensando que no hemos hecho nada de provecho. “Me tendría que haber dado tiempo
a hacer muchas otras cosas” Y otras cuando estamos sobrecargados de tareas para
hacer, parece que no hay tiempo suficiente en el día para hacerlas todas. O
también nos sucede que intentamos hacer todo lo que podemos lo más rápido que
podemos y terminamos agotados antes de tiempo.
Atesoremos
cada momento que vivimos y atesorémoslo más si lo compartimos con alguien
especial, lo suficientemente especial para como para dedicarle tu tiempo y
recordar que el tiempo no espera por nadie. Piensa siempre. Ayer es
historia. Mañana es misterios. Por eso a hoy se le llama ¡presente!
Conquistar
el día consiste en aprovechar sus veinticuatro horas para sacarle el máximo
rendimiento. La mejor forma de conquistar el día es comenzar con inercia y
organizarnos para de esa manera aprovechar al máximo todas nuestras energías y
nuestro tiempo.
Meditación: Hay que vivir intensamente, no es un día más, es un día menos.


